
(Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor)
Por Héctor Miolán
Tenemos que ponernos a pensar, lo siguiente:
hasta dónde puede llegar un ser humano, sobre todo un político, para lograr parte del poder.
Me imagino que su creador o creadores de imágenes lo están llevando a la ridiculez superlativa, bajo el concepto de mercadearlo como figura potable al pueblo en el presente proceso electoral.
Sólo con esto, están llevando a Guillermo Moreno y, él se está dejando llevar cómodamente al espectáculo.
La política clásica burguesa dominicana hace tiempo está corriendo por las cañerías, cual basura o desperdicios moral.
Nunca estuve de acuerdo con J. Balaguer o Juan Bosch, pero reconozco, estos eran políticos clásicos.
Lo de Guillermo Moreno con su táctica de poder y, peor aún, con el apoyo de amigos que militaron en la izquierda, sólo le queda formar parte de la sociedad del espectáculo en la cual se ha convertido la sociedad dominicana; la cual vive el mito de Sísifo, donde la oligarquía y burguesía dominicanas desde la cima de la montaña patea y derrumba una y otra vez la roca, y así quedarse permanentemente en el poder.
En este caso Guillermo Moreno es el Sísifo que viene jugando el absurdo de las ansias del pequeño burgués con el objetivo único: ser parte de la sociedad del espectáculo, y así quedar establecido dentro del círculo del poder, por lo menos de un sector, al cual él «criticó» duramente dentro de un concepto ético-moral del cual hoy no puede renegar, porque la realidad demostró que esa consistencia moral era gelatinosa y prácticamente nunca existió.







