
Los encarnados toman ventaja ante un Cacereño que sometió por momentos a los de Víctor Valdés, que tuvieron las mejores ocasiones pero les faltó eficacia. Cuando el partido caminaba hacia el empate, Adilson y Mario Rivas desequilibraron el choque
Encuentro disputado en el Adolfo Suárez ante 3.000 aficionados correspondiente al partido de ida de las semifinales de ascenso a Primera RFEF.
El Real Ávila toma ventaja en las semifinales de los playoffs de ascenso a Primera RFEF tras imponerse por 2-0 al Cacereño en un partido en el que los de Julio Cobos aún se preguntan cómo y por dónde se les escapó el choque. Porque los cacereños mostraron desde el primer minuto una personalidad arrolladora con la que trataron de someter a un Real Ávila que sobrevivió en los guantes de Álvaro de Pablo y en su capacidad para entender que llegaría su momento. Y en una tarde en la que Diego vivió inédito bajo palos, dos goles. El primero tras un zapatazo de Adilson que encontró en la defensa visitante –el balón se envenenó– una ayuda indispensable.El segundo de Mario Rivas que, tras cumplir ‘castigo’ y regresar a la convocatoria tras dos partidos en la grada, firmaba el 2-0 desde los once metros asestando un duro golpe anímico a un Cacereño que dentro de una semana aguarda en el Príncipe Felipe. Si se lo estaban pensando, no se lo pierdan, vayan a Cáceres, porque la película de esta temporada, de guión inesperado e indescifrable, merece la pena.
Ambiente de gala, de partido importante, porque lo era. Arrancaban los playoffs de ascenso a Primera RFEF en un Adolfo Suárez con ganas y que contuvo su respiración apenas se habían cumplido los dos primeros minutos cuando Palacín, en el centro del área, cazaba el balón para soltar el latigazo a la media vuelta. Raso, rápido y entre las piernas de los jugadores. Reaccionó Álvaro de Pablo para salvar a los suyos. La primera. La segunda llegaría apenas un minuto después, cuando Alpha se despistó en la marca sobre Merencio y el portero encarnado tuvo que salir lejos de los dominios para lanzarse a los pies del rival. Eran apenas tres minutos de partido y los encarnados se veían sometidos y superados por los pupilos de Julio Cobos, dispuestos a todo desde el arranque. Porque la presión alta de los visitantes agobiaba, y mucho, a los locales. Dicen que a la tercera va la vencida, pero a la tercera no llegó. Y la tuvo el Cacereño. Porque Vitolo supo estorbar lo justo a Adri Pérez en el segundo palo cuando José Ramón, el ‘Pitbull’, ganó un balón suelto por banda derecha, lanzó el centro y se le escapó entre los dedos a Álvaro. Por suerte, no lo alcanzó Adri. Ni diez minutos se cumplían, y el Cacereño ya sumaba tres ocasiones claras.
Necesitaba meterle cloroformo el Real Ávila, que sufría en estos primeros minutos. Le costaba escapar de la marca a Vitolo. Lo intentaba Caio. Por dentro era complicado crear, pero por fuera enseñó los dientes Fer Díaz cuando se escapó por banda de la marca de Alejandro.Aunque su centro no encontró rematador, lo que contaba era el aviso. Los encarnados ya veían como acercarse. Y en la oportunidad empezó a crecer el equipo de Víctor Valdés. Pasado el agobio inicial, el duelo empezaba a igualarse.
Quería recuperar el Cacereño la pelota, pero no aparecía Deco. Tampoco Pérez y en los balones largos hacia Merencio ya sabía Alpha cómo ajustar la marca. Pasaba la media hora de juego el partido se tomaba un respiro. No encontraba resquicios el equipo encarnado ni tenía el mismo efecto la presión alta del Cacereño, que quiso aprovechar una recuperación de Adri Pérez y el pase filtrado a la carrera por dentro de Palacín, que puso la directa. Recuperó terreno y la pelota César Llopis al borde del área. Se imponían las defensas a los ataques. Era el minuto 35 cuando el Real Ávila, por mediación de Babu, se apuntaba el primer disparo –aunque fuera– a la cuenta particular. Volvería a medirse Palacín con César Llopis en el área. Se la jugó el central, que se echó al suelo para mandarla a córner. Al saque perdonó Álvaro. La puso Pérez hacia el corazón del área pequeña y el ‘6’, totalmente libre de marca, la enganchó al primer bote para mandarla por encima del larguero. Otra más. Avanzaba el partido hacia el descanso e intentó el Cacereño un último estirón. Se agobió de nuevo el Real Ávila, que vio el descanso como una oportunidad. Llegaba ‘vivo’.
La reanudación fue una declaración de intenciones del Cacereño.Cayeron en fuera de juego Palacín y Merencio, pero el aviso era claro. Comenzaba la segunda parte con el dominio de los de Julio Cobos, que tras el paso por vestuario regresaban con ganas de volver a morder. Arriesgaba el Real Ávila en salida de balón. Se repetía el guión de la primera parte. No tenía tiempo para relajarse Álvaro de Pablo ante un Cacereño que vivía en el límite del gol, que no terminaba de llegar. Y eso era la mejor noticia para un Real Ávila que seguía buscando ese balón robado. Y fue –minuto 54– en una pérdida de los cacereños en salida cuando Alberto Martín tuvo la mejor ocasión. Desde lejos y con Diego fuera de portería probó suerte. Se marchó fuera por apenas unos centímetros. Lo que volvería a salvar a los cacereños cuando Íker y Diego no se entendieron en una mala cesión sobre el portero, que se recompuso a tiempo para evitar el tanto en propia puerta y desviar a córner.
Los primeros cambios los puso Julio Cobos. Salinas por Merencio, Carrillo por Pérez y un nuevo susto para los encarnados cuando Álvaro se ‘llenó’ de balón –minuto 68– al borde del área cuando Carrillo, que había roto por banda, se la puso suave a la frontal del área. Oportunidad clara para el golpeo. Mandó el balón fuera.
Fuente Diario de Ávila Necesitaba el Real Ávila una reacción. La buscó Víctor Valdés con al entrada de Toper y Adilson. Flojeaba el Real Ávila, que se defendía en su área. Era por lo que generaban los de Julio Cobos y lo que regalaban ellos en una arriesgada propuesta por salir tocando desde atrás. Necesitaba el Real Ávila un respiro y lo encontró en una buena contra de Adilson, Babu y Bashirou, al que tuvo que cazar Salinas por detrás en el centro del campo para evitar una jugaba que iba tomaba temperatura a medida que se aceleraba. Pero quien llevó el partido a la total ebullición fue Adilson. Había iniciado la jugada Toper desde banda. A su centro no llegó nadie, pero al rechace sí. La esperó Adilson en la frontal y con la zurda –minuto 77– la pegó con ganas. El balón golpeó en un defensor del Cacereño y cambió por completo la trayectoria. La parábola, extraña, sorprendió a Diego, a los jugadores, al estadio… A todos. Porque el balón se colaba en el fondo de la red (1-0) ante la incredulidad de extraños y el júbilo de un Adolfo Suárez que celebró por todo lo alto el gol. Como empezó a celebrar cada acción defensiva. Porque el partido comenzaba a descontar minutos y el 1-0 ya era un gran resultado para viajar a Cáceres. Pero aún quedaba tiempo por delante. El Real Ávila quería más y en la insistencia encontró el gol. Con el 90′ ya en el cronómetro y en la tableta 6 minutos de descuento, se complicó el Cacereño. Porque desde el vértice del área atacó Bashirou, insistió Babu y con ambos en el suelo la recogió Mario Rivas, que también acabó sobre el césped. Penalti claro. Balle Reus señaló el punto de penalti. Y a los once metros compareció el madrileño, que no perdonó. La pegó junto al palo para batir a Diego, que no pudo evitar el 2-0 en un Adolfo Suárez totalmente que entregado a la causa y a la ilusión de este Real Ávila dispuesto a soñar.







