
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Testigo del tiempo
Por J.C. Malone
Todo esto parece muy confuso y caótico, porque es una estrategia magistral de distracción masiva
Si tomamos enero como punto de referencia, el 2026 será un año transformador. Empezamos con el secuestro, captura o arresto de Nicolás Maduro, eso nunca había pasado, es un precedente extremadamente desconcertante.
Ahora tenemos a Cuba danzando sobre una cuerda floja. Le escupimos amenazas y advertencias, mientras marchamos a Irán.
Tenemos más tropas en torno a Irán de las que acumulamos en Venezuela, el presidente Donald Trump envió equipos militares a Israel sin aprobación del Congreso. Rusia y China se mantuvieron al margen en Venezuela, ¿harán lo mismo en Irán? si intervienen, se enfrentarían directamente las principales potencias nucleares del planeta.
Con Venezuela y Cuba indefinidas, sumarle Irán aumentaría a tres los puntos conflictivos, en los primeros dos meses de 2026, eso será en extremo caótico.
El caos es una estrategia de distracción, se pelean europeos y estadounidenses, pero ambos apuntan a Irán. No se apuntan mutuamente, el “pleito público” verbal es irrelevante, en la guerra de vida o muerte por la energía, trabajan juntos; eso es lo importante.
Sobre los pleitos verbales, recordemos al secretario de Estado, Marco Rubio, refiriéndose a Delcy Rodríguez, la presidenta interina de Venezuela. Dijo, “no importa lo que ella diga, importante es lo que haga”.
Aquí lo importante es que las armas europeas y estadounidenses, no se apuntan mutuamente, todas apuntan a Irán.
Cancelaron la posible guerra nuclear en Ucrania, puede ser en Irán.
Europa, Washington, Moscú, Pekín e Israel, los principales poderes nucleares del planeta, se enfrentarán en Irán, parece Armagedón. Ciertamente, Venezuela, Groenlandia e Irán, son parte de un plan maestro.
Venezuela e Irán son dos suplidores energéticos de China, quizá Trump busca controlarlos para negociar. China controla las tierras raras, y él el petróleo. Si Pekín controla ambos, Occidente quedará arrodillado.
Groenlandia tiene importantes yacimientos de tierras raras, pero todavía China controla las refinerías; controlando el petróleo, Occidente tiene con qué negociar, esa es la única carta occidental.







