
El buque de acción marítima Audaz, de la Armada española, ha interceptado un buque militar ruso en aguas del Estrecho, que navegaba rumbo al Mediterráneo y que está especialmente diseñado para el desembarco de tropas y vehículos blindados en zonas costeras sin infraestructuras portuarias desarrolladas.
La misión del buque Audaz ha tenido lugar en las primeras jornadas de este mes de febrero, mientras desarrollaba operaciones de presencia, vigilancia y disuasión en aguas de interés nacional, cerca de las islas Chafarinas y en el norte de África.
El Audaz recibió una alerta ante la entrada en estas aguas del buque ruso LSTM-31 Alexander Otrakovskiy. Se trata de un buque de la clase Ropucha de la Armada rusa, especializado en el desembarco de tropas y vehículos blindados. Fue construido en Polonia y entró al servicio de la Armada soviética en 1978.
La vida del LSTM-31 Alexander Otrakovskiy está vinculada a incontables ejercicios navales, pero especialmente en misiones de largo alcance y misiones logísticas. Entre 2014 y 2016 formó parte del despliegue prolongado de Rusia en el Mediterráneo, con base principal en Tartus, Siria. Y, tras la invasión sobre Ucrania, ha intensificado su actividad en el Mediterráneo.
El Audaz, de la Armada española, asumió la misión de interceptar y monitorizar la actividad del buque ruso mientras navegaba desde el Atlántico rumbo al Mediterráneo oriental, atravesando las aguas de interés nacional.
El buque de acción marítima Audaz entró en servicio en julio de 2018 y tiene su base en Cartagena. Con una eslora de 93,9 metros y una manga de 14,2, tiene una dotación de 48 efectivos y cuenta con modernos sistemas de sensores y armamento, entre los que destacan un cañón de 76 mm/62, dos montajes automáticos 25 mm y dos metralladoras de 12,7 mm. Además tiene una plataforma para que opere un helicóptero.
El seguimiento de buques rusos
Las misiones de interceptación y monitorización de buques rusos se han intensificado desde la invasión de Ucrania. La última de la que informaron fuentes oficiales tuvo lugar el pasado mes de enero, cuando el mismo buque Audaz de la Armada española siguió el tránsito del destructor ruso Severomorsk en aguas del Estrecho.
Este mismo buque español, también en fechas de enero, participó en la interceptación de otro convoy de bandera rusa, compuesto por la corbeta Boikiy y el mercante General Skobelev, en una misión que también requirió el despliegue del patrullero de altura Centinela, con base en Ferrol.
“El seguimiento de unidades navales no pertenecientes a la OTAN es una actividad clave que demuestra la capacidad de vigilancia, reacción y coordinación de las fuerzas desplegadas, contribuyendo de manera decisiva a la seguridad de la sociedad española”, concluyen fuentes oficiales del Estado Mayor de la Defensa (EMAD).
Fuente VOZPOPULI







