
La lógica operativa se centra en ejecutar misiones defensivas ante incursiones y movimientos de aeronaves no identificadas, con niveles de complejidad variables
España ha activado esta semana su primer gran ensayo de defensa aérea integrada con el ejercicio ‘Eagle Eye 26-1’, una activación operativa que busca comprobar cómo encajan, en un mismo escenario, medios aéreos, navales y terrestres para sostener la vigilancia y la seguridad del espacio de soberanía e interés nacional. La maniobra está dirigida por el Mando Operativo Aéreo (MOA), responsable de este tipo de operaciones, según ha informado Defensa.com.
La activación se desarrolla del 9 al 12 de febrero y se articula en torno a un esquema conjunto en el que el MOA coordina capacidades del Ejército del Aire y del Espacio, el Ejército de Tierra y la Armada. El MOA trabaja en este marco junto a otros mandos operativos (terrestre, marítimo, ciberespacial y del espacio) que dependen directamente de la estructura de operaciones bajo el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y el Mando de Operaciones.
El responsable del MOA es el teniente general Francisco Julio Nieto Sampayo, que simultáneamente ejerce como jefe del Mando Aéreo de Combate (MACOM).
De Morón al Golfo de Cádiz: despliegue y escenarios
La activación combina despliegues y presencia en varias localizaciones clave: Base Naval de Rota, Base Aérea de Morón, aguas del Golfo de Cádiz y el espacio aéreo adyacente.
En el apartado aéreo, el ejercicio incorpora seis EF-18M del Ala 12 que se desplazan desde Torrejón a Morón, apoyados por elementos de mando y control como el Centro de Operaciones Aéreas (AOC) y capacidades de vigilancia y control del espacio aéreo (EVAs y control de tránsito).

En tierra, participa una Unidad de Defensa Antiaérea liderada por el GAAA II/73 con base en Cartagena. Y en el mar, el componente naval lo aporta la fragata f-104 Méndez Núñez, uno de los buques de la clase Álvaro de Bazán, destacada por sus capacidades antiaéreas asociadas al sistema de combate Aegis.
Entrenamiento ante incursiones y tráficos no identificados
La lógica operativa del Eagle Eye 26-1 se centra en ejecutar misiones defensivas ante incursiones y movimientos de aeronaves no identificadas, con niveles de complejidad variables. La idea es doble: por un lado, adiestrar; por otro, evaluar si la integración de sensores, mando y control y efectores (cazas, antiaéreos terrestres y defensa antiaérea naval) funciona como un único sistema.
Fuente: La Razón






