
- La propuesta de la presidenta de la Comisión Europea choca directamente con los tratados fundacionales de la UE y el Tratado de Lisboa, que redefinió que el papel exterior de la Unión Europea “se basará en el respeto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho internacional”
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dio un paso decisivo para acabar con el orden mundial, basado en el derecho internacional, con la invasión de Ucrania en 2022 e imponer la “mayoría mundial”, un concepto basado en un mundo de esferas de influencia lideradas por “Estados civilizaciones” que desafían los principios liberales y democráticos occidentales.
El presidente de EEUU, Donald Trump, adoptó en cierta medida este planteamiento en su Estrategia de Seguridad Nacional con un reparto de zonas de influencia donde no cabe el derecho internacional: el secuestro del presidente de Venezuela o el bombardeo de Irán son acciones directas que nacen de este planteamiento.
Este mundo sin reglas ni derecho internacional ni instituciones multilaterales es al que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, quiere arrastrar a los europeos como fórmula para buscar una posición geopolítica a Europa en el mundo.
En una reunión este lunes con los cuerpos consulares y diplomáticos de los 27 países miembros de la UE, Von der Leyen señaló en su discurso que “Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá. Siempre defenderemos y mantendremos el sistema basado en reglas que ayudamos a construir junto con nuestros aliados, pero ya no podemos confiar en él como la única forma de defender nuestros intereses ni asumir que sus normas nos protegerán de las complejas amenazas a las que nos enfrentamos”.
Además, la presidenta de la Comisión puso en duda el mundo multilateral al señalar que “si el sistema que construimos —con todos sus intentos bien intencionados de consenso y compromiso— es más una ayuda o un obstáculo para nuestra credibilidad como actor geopolítico” y pidió “con urgencia reflexionar sobre si nuestra doctrina, nuestras instituciones y nuestra toma de decisiones —todas concebidas en un mundo de posguerra caracterizado por la estabilidad y el multilateralismo— han logrado seguir el ritmo de los cambios que nos rodean”.
Frente a las posturas defensoras del derecho internacional con las que se han posicionado España, Francia e Italia y contra la guerra de Irán, Von der Leyen asume parte del discurso de Trump y Putin, que solo han traído guerras y destrucción. Ni desde Moncloa ni desde el Ministerio de Exteriores se respondió a las preguntas de elDiario.es sobre la posición de Von der Leyen.
En cierta manera, la presidenta de la Comisión Europea sigue la confusa política exterior de Alemania, cuyo canciller, Friedrich Merz, ha colocado el derecho internacional en un segundo plano para respaldar las acciones internacionales de EEUU. Merz declaró este lunes que “Irán es el centro del terrorismo internacional” por su apoyo a organizaciones como Hamás, Hezbolá o los hutíes de Yemen, de manera que “ese centro tiene que ser cerrado y los estadounidenses y los israelíes lo hacen a su manera”.
“Von der Leyen ha elegido a Merz por encima de Sánchez”
Alberto Alemanno, catedrático Jean Monnet de Derecho de la UE en HEC París, explica que “Ursula Von der Leyen ha elegido a Friedrich Merz por encima de Pedro Sánchez; la política de poder por encima del multilateralismo basado en principios. Esa posición es ahora doctrina de la Comisión”.
Von der Leyen también recoge planteamientos cercanos a la política exterior de Israel. En una entrevista en Euractiv, el embajador de Israel ante la Unión Europea, Avi Nir-Feldklein, declaró que el derecho internacional tiene que ser “actualizado” para reflejar las nuevas amenazas de seguridad. Nir-Feldklein asegura que desearía que Israel pudiera seguir la “bella filosofía” de algunos países europeos, pero“estamos en un mundo totalmente diferente” con lo que “¿no deberíamos intentar elaborar nuestras reglas de manera diferente?”.
La cuestión es que los tratados de la Unión Europea son claros y explícitos cuando se trata de abordar la política exterior de la UE. El Tratado de Lisboa, que modificó los principios fundacionales de la UE en 2009, establece que “la acción de la Unión en la escena internacional se basará en el respeto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho internacional” y que “la Unión propiciará soluciones multilaterales a los problemas comunes, en particular en el marco de las Naciones Unidas”.
Con el Tratado de Lisboa se creó la figura del Alto Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea. De hecho, como muestra del cisma que ha provocado Von der Leyen en la reunión con los diplomáticos, la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, ha tenido un planteamiento muy diferente en su discurso con los diplomáticos: “Las dos principales crisis globales de hoy, en Oriente Medio y en la guerra de Rusia contra Ucrania, están directamente relacionadas porque comparten un fundamento: la erosión del derecho internacional”, a lo que añadió que “el manual de reglas ha sido arrojado por la ventana. Sin restaurar el derecho internacional, junto con la rendición de cuentas, estamos condenados a presenciar violaciones repetidas de la ley, interrupciones y caos”.
Sobre el papel de Kaja Kallas, el catedrático Jean Monnet de Derecho de la UE en HEC París, señala que “está siendo marginada a plena vista. La Alta Representante existe para dar a la política exterior de la UE una única voz basada en los tratados. Von der Leyen redefinió la doctrina en el propio evento de Kallas, ante diplomáticos que dependen de ella. Eso constituye una revolución institucional y posiblemente incluso constitucional”.
Todavía es pronto para saber si Von der Leyen tiene suficiente fuerza para que la política exterior de la UE abandone “el sistema basado en reglas que ayudamos a construir junto con nuestros aliados”, pero marca una clara posición política que puede debilitar el papel de la UE en el escenario internacional, especialmente frente a Rusia.
Fuente OKELDIARIO.ES







