
Un equipo internacional liderado por el Instituto de Biomedicina de Valencia y el Imperial College London ha demostrado por primera vez que distintas especies de virus pueden “hablar” entre sí para coordinar cómo infectan a las bacterias, un hallazgo que redefine la comprensión de la comunicación viral
El estudio, publicado en la revista Cell, revela que los bacteriófagos —virus que infectan bacterias— utilizan pequeñas moléculas llamadas péptidos para intercambiar información, no solo entre miembros de su misma especie, sino también con virus no relacionados.
Un “lenguaje común” entre virus
Hasta ahora, se pensaba que los virus solo podían responder a señales generadas por su propio linaje. Sin embargo, esta investigación demuestra la existencia de una comunicación cruzada o cross-talk, que permite a diferentes especies de fagos coordinar decisiones clave para su supervivencia.
“El hallazgo confirma que ciertos péptidos pueden activar o desactivar rutas que determinan si el virus entra en ciclo lítico o lisogénico”, explicó el investigador Alberto Marina, del IBV-CSIC y líder del estudio.
En el ciclo lítico, los virus se multiplican rápidamente hasta destruir la bacteria. En cambio, en el lisogénico, su material genético se integra en el genoma bacteriano y permanece latente, pudiendo activarse posteriormente.
Impacto en comunidades microbianas
Los experimentos, realizados en cultivos mixtos con distintos tipos de virus, evidenciaron que este lenguaje compartido influye directamente en la dinámica de infección, modulando procesos como la lisogenia y la inducción.
Además, los investigadores comprobaron que esta comunicación puede darse incluso entre fagos que infectan diferentes especies bacterianas, lo que sugiere que existe un sistema de señalización mucho más universal de lo que se creía.
La investigadora Francisca Gallego del Sol, primera autora del trabajo, destacó que “cambios mínimos en los péptidos pueden generar distintos ‘dialectos’ moleculares, entendidos solo por determinados grupos de virus”, lo que apunta a un mecanismo evolutivo altamente preciso.
Un cambio de paradigma científico
El estudio se desarrolló mediante un enfoque multidisciplinar que combinó biología estructural, análisis biofísicos y experimentos genéticos realizados también con la participación de la Universidad CEU Cardenal Herrera.
Este descubrimiento supone un cambio de paradigma al demostrar que los virus pueden exhibir comportamientos sociales complejos, coordinándose colectivamente incluso sin pertenecer a la misma especie.
Nuevas aplicaciones terapéuticas
Más allá de su relevancia básica, los autores destacan el potencial aplicado del hallazgo. Comprender cómo los virus se comunican podría abrir la puerta a nuevas estrategias para combatir bacterias, especialmente en el contexto de la resistencia a antibióticos.
Entre las posibles aplicaciones se incluyen el diseño de fagos terapéuticos inteligentes capaces de modificar su comportamiento según las señales del entorno, así como el desarrollo de herramientas biotecnológicas para controlar microbiomas en ámbitos clínicos, industriales o ambientales.
El trabajo sienta además las bases del proyecto europeo TalkingPhages, financiado por el Consejo Europeo de Investigación, que busca profundizar en el estudio de este lenguaje molecular compartido.
En conjunto, los resultados aportan una nueva perspectiva sobre la comunicación, evolución y comportamiento de los virus, con implicaciones directas en la comprensión de las comunidades microbianas y su impacto en la salud y la enfermedad.
Fuente: Diario Salud.do






