
Por Dionicio Hernández Leonardo
Un día como hoy, 20 de mayo del año 325, se inauguró el Primer Concilio de Nicea en Nicea de Bitinia, actual İznik, Turkía.
El referido concilio fue convocado por el emperador romano Constantino I con el objetivo de: “resolver las divisiones teológicas dentro de la Iglesia y unificar los dogmas de la fe cristiana”. Entre las resoluciones aprobadas, están: 1) Jesús fue afirmado como Dios verdadero de Dios verdadero; y 2) la primera versión de El Credo.
Termino esta nota con un fragmento de El Credo: “Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”.







