
Se abre la puerta a la creación de centros en el extranjero para acoger a los expulsados de la UE
Este viernes, mientras León XIV abandona España reiterando la necesidad de acogida a las personas migrantes, entra en vigor la legislación más dura de la Unión Europea para controlar la llegada de extranjeros irregulares
El Pacto de Migración y Asilo introduce controles fronterizos muy estrictos, con toma de datos biométricos y la colaboración obligatoria entre países, si uno de ellos está saturado.
Las solicitudes de asilo se resolverán en un máximo de 3 meses y se denegarán para quienes sean considerados un riesgo para la seguridad.
Además, se abre la puerta a la creación de centros en el extranjero para acoger a los expulsados de la UE y se desplegará vigilancia tecnológica para controlar las fronteras.
El objetivo es detectar permanencias irregulares que se aprovechen de la libre circulación en el espacio Schengen. Este paquete legislativo que sustituye al pacto de Dublín busca que ningún país quede desprotegido ante la presión migratoria.
Fuente: Telemadrid







