
Washington asegura que Teherán se ha comprometido a permitir que inspectores nucleares accedan a sus instalaciones, pero el régimen persa niega que haya procedimientos para ello. La frágil tregua en el Líbano se ha roto mientras Israel y el país árabe retoman negociaciones
Irán y Estados Unidos vuelven a intercambiar contradicciones sobre las condiciones de su acuerdo de paz mientras las negociaciones avanzan tras el encuentro en Suiza. Esta vez, con la cuestión nuclear de fondo: en la línea de Vance este lunes, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha insistido este martes en que Irán ha aceptado «someterse al más alto nivel de inspecciones nucleares durante un periodo infinito». «Si no hubieran aceptado esto, ¡no habría más negociaciones!», ha destacado el mandatario norteamericano.
Sin embargo, el régimen persa niega que exista un protocolo para ello y no garantiza que esas inspecciones, a cargo del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) se vayan a producir. «No ha habido ninguna reunión con el director del OIEA ni existe ningún plan para que el organismo realice inspecciones en las instalaciones nucleares iraníes dañadas», ha asegurado el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, en una rueda de prensa. Preguntado por esa contradicción, Trump ha insistido en que, «en el momento oportuno», inspectores de la OIEA accederán a territorio persa: «Se equivocan, lo saben. Nos lo dijeron internamente y lo tenemos confirmado al cien por cien. Si lo que dicen fuese cierto, cancelaría las reuniones ahora mismo«. Según el mandatario estadounidense, «no hay prisa para que eso suceda».
El vicepresidente de EEUU, JD Vance, afirmaba tras las conversaciones en Suiza que Irán había asumido ese compromiso, una línea roja para Washington, que exige que se inspeccionen las instalaciones de Fordow, Isfahan y Natanz, atacadas por Israel y Estados Unidos en 2025, y que se recuperen y retiren de Irán 440 kilos de uranio enriquecido, en paradero desconocido, que el régimen persa podría usar con fines civiles o militares, si bien el país de los ayatolás se ha comprometido a no fabricar ni adquirir armas nucleares. «Lo más importante es que hemos asegurado, y es el motivo por el que lo hice (atacar Teherán), es que Irán nunca tenga un arma nuclear, y ellos mismos han acordado eso», ha destacado Trump en un mitin este martes.
Además, Teherán asegura que 12.000 millones de dólares en fondos iraníes congelados serán liberados «de inmediato»: eso contradice lo que el vicepresidente Vance aseguró este lunes, señalando que ningún fondo se desbloquearía «a menos que siga habiendo avances». Además, Vance había apuntado que ese dinero serviría para que Irán comprase productos agrícolas y bienes de primera necesidad a EEUU, algo que el gobernador del Banco Central iraní, Abdolnaser Hemmati, ha negado, aunque con matices: «Si el precio y la calidad de los productos estadounidenses son más adecuados que los de otros países, no tenemos ningún impedimento para comprarlos».

Sin embargo, esas discrepancias no parecen haber roto, al menos de momento, el curso de unas negociaciones que avanzan: el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, ha asegurado que la fase de negociaciones técnicas iniciadas en Suiza ya ha concluido con la creación de cuatro grupos de trabajo y un Comité de Alto Nivel, compuesto por representantes de Irán, EEUU (el vicepresidente Vance) y los primeros ministros de Catar y Pakistán, que dirigirán las negociaciones sobre cuatro puntos: «Levantamiento de sanciones, programa nuclear, reconstrucción y desarrollo económico, y seguimiento e implementación», según apuntó el diplomático persa.
De momento, el estrecho de Ormuz, epicentro de las tensiones entre Washington y Teherán casi cuatro meses de guerra, está «completamente abierto» para barcos comerciales, según las propias autoridades iranés, que negocian con Omán la futura gestión conjunta de la seguridad en el paso marítimo. Este mismo martes, Trump ha presumido de que «19 millones de barriles de petróleo» atravesaron Ormuz el lunes, «un récord» que está haciendo, según el mandatario, que «los precios del petróleo se desplomen». No obstante, la cuestión del estrecho aún no está resuelta, toda vez que Irán rechaza que el paso vuelva «a la situación anterior a la guerra» y aspira a ejercer cierto control sobre el paso, algo que EEUU rechaza defendiendo la libertad total de tránsito.
Fuente: 20 Minutos







