
El presidente de Estados Unidos admite que habló con alguien muy respetado en la FIFA y lanza sospechas sobre el árbitro brasileño que mostró la roja al delantero
Por si había alguna duda, Donald Trump ha reconocido claramente que ha sido él personalmente quien ha llamado a la FIFA para que revisaran, y dejaran sin efecto, la tarjeta a roja a Balogun, delantero de Estados Unidos que sí va a poder jugar los octavos ante Bélgica. El asunto ha generado mucha polémica, con quejas formales de Bélgica y de la propia UEFA, y el presidente estadounidense ha incendiado todo aún más. «Sí, pedí que la FIFA que revisara la decisión. Hablé con una persona muy respetada. Y, por cierto, su prestigio se ha multiplicado por diez. Ya era muy respetado antes de que todo esto empezara. Es alguien que realmente impulsó este proyecto en este país», explicaba Trump, aludiendo sin nombrarlo al presidente Infantino.
«Soy una persona a la que le encantan los deportes. Fui un buen deportista y entiendo muy bien los deportes. Y eso no fue una falta. Ni siquiera fue una infracción. Se trataba de dos jugadores corriendo a toda velocidad que, simplemente, chocaron entre sí. No puedes mover el pie y colocarlo deliberadamente sobre el pie de otra persona cuando vas corriendo», comentaba sobre la acción, que fue revisada por el VAR y acabó en la expulsión del delantero.
Sospecha del árbitro
Después, fue a por el árbitro: «Este árbitro resulta un poco sospechoso, si revisan su historial… No quiero decir más porque no me gusta crear polémica, pero es muy sospechoso. Si quieren, les mostraré su historial. Tomó una decisión que nadie podía creer», contaba sobre el brasileño Raphael Claus.
Entre las risas de los que le estaban escuchando se metió a analizar si hay que juzgar estas imágenes a cámara lenta. «Dicen que no muestran las jugadas en cámara lenta. Y yo no lo sabía. Nunca había oído que no estuviera permitido revisar las jugadas en cámara lenta porque cambia mucho la percepción. Porque tomas una fracción de segundo y ves que una mano toca un cuello, o ves cualquier otra cosa. Mientras que, si lo ves a velocidad normal, parece simplemente que dos jugadores chocan, que es lo que realmente ocurrió. Se enredaron un poco».
El presidente estadounidense no se cortó al admitir que ha intervenido porque es un futbolista clave para el esquema de Mauricio Pochettino. «Él no hizo nada malo. Y es nuestro mejor jugador, o uno de nuestros mejores jugadores. Y le sacaron una tarjeta roja. Yo no sabía exactamente lo que eso significaba. Pensé que no era para tanto. Pero luego empecé a oír que eso significaba que no podía jugar el siguiente partido, al menos el próximo partido. Y dije: «Vaya, eso es muy importante». Si le hubiera pasado a cualquier otro jugador, también habría sido injusto. Pero cuando le quitan el derecho a jugar a tu mejor jugador, o casi al mejor -porque tenemos grandes jugadores-, y le dicen que no puede jugar, eso es muy injusto. Una cosa es sancionar a alguien durante el partido, pero ¿cómo lo sancionas también para un partido que todavía no se ha jugado? Es muy injusto. No se puede hacer eso», terminaba orgulloso de haber cambiado una regla de la FIFA que para muchos adultera la competición.
Fuente: La Razón







