
Hegseth afirma que se recomendarán terapias con hormonas en caso de que los soldados tengan bajos niveles de testosterona
La administración de Donald Trump da un paso en su proyecto de construir las Fuerzas Armadas más fuertes del mundo, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, acaba de anunciar que los militares estadounidenses mayores de 30 años serán sometidos cada año a análisis para detectar posibles niveles bajos de testosterona. El control se incluirá en los reconocimientos médicos periódicos obligatorios, y si algún militar menor de 30 quiere hacerse la prueba de manera voluntaria, también podrá solicitarla.
El objetivo, según Hegseth, es mantener a los soldados en condiciones físicas y psicológicas óptimas, garantizando que se encuentren en la «vanguardia de la letalidad».
El jefe del Pentágono asegura que el objetivo no es mejorar artificialmente las capacidades de los soldados, sino recuperar sus niveles naturales. Además, sostiene que la falta de sueño, el estrés crónico y las exigencias del servicio pueden reducir los servicios hormonales y afectar a la fuerza muscular, la energía, la capacidad de recuperación y el estado de ánimo.

El proyecto, que ha sido bautizado por el propio secretario de Defensa como el programa del «Pentágono con alta testosterona», permitirá a los militares diagnosticados con deficiencia recibir voluntariamente una terapia de reemplazo de esta hormona. La iniciativa llega cuando algunos funcionarios de la Administración Trump defienden facilitar a los hombres el acceso a terapias de reemplazo de testosterona; y cuando las fuerzas de operaciones especiales, especialmente los Navy SEAL, están bajo escrutinio por el uso de testosterona y otras sustancias para mejorar el rendimiento.
La muerte de un aspirante durante un entrenamiento en 2022 permitió hallar estas sustancias entre sus pertenencias y reveló un consumo más extendido de lo reconocido.
Fuente: La Razón






