
Testigo del tiempo
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Por J.C. Malone
Cada dia surgen nuevas formas de estafar al público. Lo peor es que quienes montan las estafas son personas bien conectadas en los altos niveles del poder político, disfrutan de absoluta impunidad.
Inadvertidamente me tropecé con una nueva estafa internacional contra el eslabón más débil de las sociedades: Los inmigrantes.
Debía enviarle $210.00 a mi amigo Jorge Luis Flores Manjarrez, a Ciudad Mexico, pagándole unas camisetas y un juego de póker con caricaturas suyas de estrellas del Rock. Intenté mandarle el dinero por Western Union.
Noté que el software de Western Union ponía montos en el espacio donde yo debía ingresar cuánto enviaría, me puso $650.00. Lo lo corregí, completé la transacción.
Envié el dinero a Ciudad México, pero no a Jorge Luis, salió a nombre de Juan Toribio, quien vive en la República Dominicana. El software de Western Union hizo eso.
Ahora tengo $210.00 dólares “bajo investigación”, Western Union me exige datos como lugar y fecha de nacimiento de Toribio para devolverme mi dinero. Llevo una semana esperando. Ese software me hizo “sospechoso” de “lavado de activos”, me “investigan”.
Se lo conté a Jorge Luis, quien me contó que esperó dos semanas para recibir el dinero que le enviaron, pagándole por un mural que él pintó.
Aquí no hay error, es un negocio paralelo.
Cada día, Western Union procesa casi un millón de envíos, sumando unos $350 millones. Si el 20% tiene el “error” provocado por el software que fue diseñado para eso, son unos $70 millones diarios que nos quitan, para prestarlo, negociarlo, moverlo.
Ganan millones con nuestro dinero, son gente muy poderosa.
Imagínese, hay países donde el representante de Western Union y el presidente de la República, son dueños de una línea aérea, nadie nunca podrá reclamarle nada.
Son “gente honorable”, quienes los asaltan, son “delincuentes vulgares, no reclamables” y la policía los ejecuta sumariamente.
Hay muchos políticos corruptos; y empresarios ladrones. Cuando un empresario ladrón se viste de “político moralista”, ocurren cosas impensables, mientras tanto, mucho cuidado con Western Union.







