
Super encuentro con familiares y amigos, la lluvia casi lo suspende, pero le amarramos los granos a alguien y escampó.
Por Martín Bolívar Rosario Campusano

Llegó un día muy especial, íbamos a celebrar un cumpleaños como Dios manda, y según lo que acostumbramos en El Estrecho, Puerto Plata.
Lo primero era elegir el chivo, no fue tan difícil, ya que tenía que ser uno grande, escogimos uno de 35 libras y con buena salud, y luego prepararlo con todas sus consecuencias, de eso sabemos: – matarlo, – despellejarlo, – picarlo, – lavarlo con naranja agria, – sazonarlo, y – cocinarlo.

Luego elegir el cerdo, este fue un poco más difícil, ya que hay pocos que estén de provecho, pero buscamos uno de 80 kilos; el proceso para este es mas sencillo porque se iba a asar en caja china por lo que solo había que matarlo, pelarlo, sacarle las tripas y sazonarlo, para luego ponerlo al fuego de la leña e irlo vigilando para darle la vuelta según se vaya cociendo, lo malo es el calor que desprende, pero había una experta en esto que lo hacía junto a un ayudante.

Todo viento en popa: el chivo, el cerdo, el moro de guandules, la ensalada y la cerveza en un tanque con hielo.
A las 11:00 de la mañana empezó un super aguacero que no tenía estilo de parar, todos nerviosos, incluso tuvimos que cambiar el lugar de la actividad ya que algunos vehículos no podrían llegar, era una desesperación de ultimo momento, pero se hicieron unas visitas puntuales y localizamos un espacio que resultó mejor que el anterior ya que la playa estaba mas cerca de la comida; ya estuvimos mas tranquilos y todo siguió sin inconvenientes, incluso la lluvia continuaba pero: “La lluvia, no para la fiesta”.

Empezaron a llegar unos invitados que venían de lejos y de inmediato se pusieron a ayudar, no son unos invitados como tal, aquí todos participan de igual manera.
A las 3:00 de la tarde ya estábamos con todo listo, nos trasladamos al lugar de la celebración, poco a poco fueron llegando todos al local y empezamos a disfrutar de lo que habíamos preparado.

Salió a la perfección, sobró de todo lo que llevamos, los niños disfrutaron la playa y los juegos, en el domino perdí pero gocé.







