
El primer ministro polaco pide unidad, más inversión militar y alianzas sólidas, y critica a los políticos que presentan a Europa, Ucrania o Alemania como enemigos mientras minimizan el peligro ruso
El primer ministro polaco, Donald Tusk, dijo este sábado que el país centroeuropeo quiere evitar la guerra y para eso debe ser fuerte, independiente y soberano, al tiempo que advirtió contra los adversarios internos que intentan buscar el enemigo en Europa y no en Rusia. «Queremos evitar la guerra, y solo quienes sean fuertes, estén bien preparados, sean independientes y soberanos podrán evitarla», afirmó durante la celebración del Día de las Fuerzas Armadas de Polonia en la ciudad portuaria del mar Báltico de Gdynia, cerca del enclave ruso de Kaliningrado.
El jefe del Gobierno polaco destacó también que actualmente la economía polaca crece cuatro veces más rápido que la alemana y cinco veces más rápido que la francesa en medio de una situación geopolítica difícil y muy exigente. En este contexto, pidió mantener un Estado fuerte y unidad entre los polacos, una sociedad ideológicamente muy dividida y que se refleja entre las constantes diferencias entre el presidente, el ultraconservador y euroescéptico Karol Nawrocki, y el liberal Tusk.
Tusk advirtió que el país centroeuropeo «solo estará realmente seguro cuando no haya traición en Polonia (…) ni irresponsabilidad». «Los partidos políticos y los políticos que quieren convencer a los polacos de que nuestro principal problema es Europa, de que nuestro enemigo es Ucrania, de que la Unión Europea es innecesaria y Alemania es el mayor enemigo (…) se olvidan de Rusia: un vecino peligroso que está librando una guerra justo detrás de nuestras fronteras y que, en ocasiones, también hace que esa guerra entre en nuestro territorio», señaló.
El jefe del Gobierno insistió en que «no podemos permitir que la traición, la estupidez y los acuerdos sucios debiliten nuestra defensa y nuestra seguridad«. «Hago un llamamiento a todos los políticos. A menudo son quienes gritan más fuerte: ‘¡Polonia!’, levantan los brazos hacia Dios e invocan el honor, pero, al igual que en el pasado, con demasiada frecuencia conducen a graves problemas y, en ocasiones, a derrotas», afirmó Tusk.
El 15 de agosto se conmemora el aniversario de la victoria de Polonia en la Batalla de Varsovia de 1920. La victoria del Ejército polaco fue decisiva para preservar la independencia del país y detener el avance de la Revolución bolchevique hacia Europa Occidental. También constituye uno de los elementos más importantes de la memoria histórica de la Segunda República Polaca.
Fuente: La Razón







