
El presidente estadounidense, Donald Trump, asegura contar con una cantidad de munición “ilimitada” y estar dispuesto a volver a golpear con dureza al régimen, que sigue sin ceder a pesar de la presión económica
La escalada bélica entre EEUU y la República Islámica de Irán vive en las últimas horas uno de sus momentos de mayor tensión desde que se reanudaron los combates el pasado domingo. Lo que comenzó como una respuesta puntual de Washington contra supuestos intentos iraníes de minar en estrecho de Ormuz se ha transformado en un frente que hoy jueves abarca simultáneamente cinco países del golfo Pérsico, haciendo regresar a la región al escenario de la pasada primavera.
Durante la madrugada y la mañana, las fuerzas armadas iraníes confirmaron ataques con misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, sumándose a los bombardeos que ya venía ejecutando contra bases en Jordania, Bahréin e Irak. El régimen iraní aseveró haber tenido como objetivo los sistemas de radar estadounidense desplegados en la base emiratí de Al Minhad, según reportaban medios estatales iraníes.
En paralelo, Teherán reivindicó un golpe contra la base aérea kuwaití de Ahmad al Jaber, dirigido esta vez contra sistemas de comunicación satelital, depósitos de equipo y hangares de combate. La cancillería de Kuwait respondió calificando la agresión de amenaza directa contra su seguridad nacional y de violación grave del derecho internacional. El jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, fue más allá y advirtió a Washington de que Teherán ha adoptado “una nueva estrategia” destinada a debilitar los cimientos del despliegue estadounidense en la región.
Con la oleada de ataques de las últimas horas, Teherán responde a los bombardeos estadounidenses del pasado domingo contra lanzadores de cohetes iraníes en la isla de Larak, con el argumento de impedir el minado del estrecho de Ormuz. La delicada situación de las finanzas del Estado iraní y de la economía nacional -que se seguirá agravando a resultas de la nueva batería de sanciones impuesta por la Administración Trump- sigue sin tener consecuencias directas para un régimen que volvió, repitiendo un esquema habitual durante meses, a agredir a sus vecinos árabes por su apoyo a Washington. Entretanto, al menos 18 personas murieron y 150 resultaron heridas en los ataques estadounidenses contra Irán de los últimos días, un elevado balance mortal admitido por el régimen del que se hacían eco varios medios de la región.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, volvió a ocupar el centro de la escena informativa en las últimas horas, aunque con un tono que combina la firmeza militar con gestos hacia otros frentes de su política exterior. Desde el Despacho Oval, aseguró que la renovada ofensiva contra Irán no se prolongará mucho más en el tiempo, al tiempo que presumió de los resultados de los bombardeos recientes contra el equipamiento que, según él, Teherán intentaba instalar a lo largo de Ormuz.
El mandatario subrayó que el ataque fue particularmente intenso y advirtió que Washington está en condiciones de lanzar otro cuando lo considere necesario, dejando entrever que la iniciativa militar sigue en manos estadounidenses pese a la respuesta iraní en múltiples frentes, y asegurando que no sólo se agotan las municiones de sus fuerzas armadas sino que las acumula.
“Para la ESCORIA traidora que se niega a informar con precisión sobre nuestra Operación Militar en Irán, tenemos cantidades prácticamente ilimitadas de Munición de Grado Medio a Alto, mucho más de lo que jamás podríamos usar para esto, o para cualquier otra Guerra (¡lo cual es muy poco probable!) que improbablemente pudiera tener lugar”, escribió el inquilino de la Casa Blanca en la red Truth Social. “Además, estamos produciendo Municiones a niveles nunca antes vistos. Estamos acumulando reservas y preparándonos para cualquier contingencia que pudiera ocurrir”, zanjaba un presidente estadounidense que volvió a insistir en que el objetivo último de la campaña militar es impedir que el régimen de los ayatolás desarrolle un arma nuclear una vez concluya el conflicto, y llamó nuevamente a la población iraní a levantarse contra la teocracia chií.
Mientras la temperatura entre Washington y Teherán se eleva -también en el frente yemení, donde se intensifican los enfrentamientos entre los rebeldes proiraníes y las tropas gubernamentales al suroeste del país- Israel se mantiene formalmente al margen del nuevo choque, aunque no de la tensión regional. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que su país está preparado para responder con gran contundencia si Irán decide atacarlo durante las festividades judías de alto voltaje que comienzan a mediados de septiembre, coincidiendo con el inicio de Rosh Hashaná. El titular de Defensa del gabinete Netanyahu avisó de que sus fuerzas “estarán libres de ataduras” y amenazó a Teherán con devolver al país “a la Edad de Piedra”, en un símil ya habitual en Tel Aviv y Washington.
FUENTE: La Razón







