
El alto tribunal sostiene que el «incremento extraordinario» en el número de electores hubiera afectado también a «la confianza de la ciudadanía en sus resultados»
El Tribunal Supremo (TS) considera que no paralizar cautelarmente las altas en el censo por la «ley de nietos» implicaba un «peligro fundado, real y serio de poder afectar gravemente a la objetividad y transparencia del proceso electoral». Así lo pone de manifiesto en las dos resoluciones en las que acordó la medida solicitada por Iustitia Europa y Vox, en las que aprecia la existencia de «un riesgo de que el incremento tan notable en la relación de electores del CERA» a consecuencia de la polémica reforma «siga aumentando en número con el transcurso del tiempo».
Los magistrados reseñan que el «incremento extraordinario» en el número de electores inscritos en el CERA y el hecho de que el mismo «está en constante aumento», alcanzando unas cifras de «extraordinaria dimensión», unido a la incidencia que pudiera tener en los censos de electores así conformados con vistas a unas futuras elecciones llevaron a la Sala a aventurar que, de no acordar la medida, podrían verse afectadas «la transparencia del proceso electoral» y «la confianza de la ciudadanía en sus resultados, amén de generar una circunstancia fundada de incertidumbre sobre el resultado electoral».Play Video
La actualización del censo «es permanente»
Y es que, teniendo en cuenta que el censo electoral «es permanente y se actualiza cada mes», además de las altas e inscripciones en el CERA ya producidas desde que entró en vigor la «ley de nietos», se siguen tramitando y resolviendo nuevas inscripciones.
A este respecto recuerda que Iustitia Europa aportó unos datos, que no fueron rechazados por la Junta Electoral Central ni por la Abogacía del Estado (en representación del Ministerio de Presidencia) según los cuales a 1 de julio había inscritos en el censo exterior 2.736.522 electores, frente a los 2.328.260 electores correspondientes a las elecciones generales de 2023.
Lo que supone, por tanto, un total de 408.262 electores más -en circunscripciones electorales como Madrid se registran 115.57 votantes más y en Barcelona, 43.439 electores más- lo que revela según el Supremo «un incremento excepcional de electores inscritos en el CERA, que no se había producido con
FUENTE: La Razón






