
El presidente estadounidense se reunirá con el alcalde Zohran Mamdani antes de abrir su agenda internacional con Macron, con Ucrania y Oriente Próximo entre los principales asuntos sobre la mesa
Donald Trump convirtió este lunes Nueva York en la antesala de su particular cumbre diplomática. Un día antes de que comenzara oficialmente el debate general de la 81.ª Asamblea General y él fuera el segundo orador de la jornada, el presidente aterrizó en Manhattan dispuesto a exprimir al máximo una cita anual organizada por la ONU, el organismo cuyo tamaño y presupuesto cuestiona, pero cuya capacidad de convocatoria de líderes mundiales no desaprovecha. Antes de reunirse con su homólogo francés Emmanuel Macron, Trump hizo una parada mucho más doméstica en Gracie Mansion, la residencia oficial del alcalde Zohran Mamdani.
Fue la primera vez que el primer alcalde musulmán de la ciudad recibió al presidente en su terreno y el tercer encuentro presencial entre ambos políticos que, sobre el papel, representan proyectos casi antagónicos, pero cuya relación parece mejorar en persona. Durante la campaña municipal, Trump amenazó con recortar fondos federales si el demócrata ganaba, y en respuesta, Mamdani convirtió su oposición a la Casa Blanca en una de sus banderas.
Sin embargo, tras las elecciones llegó una inesperada distensión, que sorprendió a la mayoría durante su primera reunión en 2025. En ese encuentro, Trump elogió al entonces alcalde electo y señaló coincidencias en puntos de vista sobre vivienda, seguridad y coste de vida. En febrero, ya como alcalde, Mamdani regresó al Despacho Oval con una petición concreta: solicitar más de 21.000 millones de dólares federales para cubrir un proyecto inmobiliario en Sunnyside Yard, Queens, que consistía en levantar 12.000 viviendas asequibles. Ambos acordaron mantener abiertas las conversaciones, y sobre esto se esperaba que hablaran este lunes, entre otros temas.
La orden de arresto sobre Netanyahu
Al cierre de esta edición, el encuentro aún no había tenido lugar, pero poco a poco se iban revelando algunos detalles de los asuntos que previsiblemente abordarían. La alcaldía adelantó en la mañana del lunes que el encuentro se centraría en asuntos «que afectan a Nueva York y a los neoyorquinos». Sobre la mesa planeaban también sus profundas diferencias en inmigración. La ciudad demandó recientemente a la Administración Trump por una ampliación de la llamada regla de «carga pública», que puede dificultar la obtención de visados o tarjetas de residencia permanente a determinados inmigrantes que recurran a ayudas públicas.
Otro punto de fricción llegaba esta misma semana con la presencia en Nueva York de Benjamin Netanyahu. Mamdani defendió durante meses que debía ejecutarse la orden de arresto de la Corte Penal Internacional, aunque posteriormente reconoció que la ciudad carece de autoridad legal independiente para detener al primer ministro israelí. El alcalde ya dijo que correspondía al Gobierno federal ejecutar esa orden y Trump respondió en julio que Netanyahu no sería arrestado «de ninguna manera» en EEUU.
La reunión dio además a Mamdani una visibilidad poco habitual fuera de la política neoyorquina. De Gracie Mansion, la agenda de Trump saltó directamente a la diplomacia internacional, con su encuentro con el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Fue una reunión a puerta cerrada y tuvo lugar justo después de que el líder francés se reuniera con el primer ministro canadiense, Mark Carney, en Saint-Pierre y Miquelon, territorio francés frente a las costas de Canadá. Ambos defendieron allí una mayor cooperación entre Canadá y Europa y reafirmaron la importancia de reforzar la soberanía, la seguridad y la resiliencia a ambos lados del Atlántico, después de meses de fricciones con Washington. Trump y Macron llegaban además a esta cita con suficientes asuntos abiertos sobre la mesa: las guerras de Ucrania y Oriente Próximo y la seguridad europea.
Respaldo a Ucrania
Ucrania ocupaba un lugar central en la agenda. Macron reafirmó hace tres días que el apoyo francés a Kiev era «más indispensable que nunca», y Macron tenía previsto hablar «con total franqueza» a su homólogo estadounidense para intentar «orientarle hacia las decisiones acertadas», que pasan por seguir apoyando a Ucrania, dijeron desde su entorno más cercano. También era muy probable que transmitiera a Trump el mensaje de Europa, que reclama garantías de seguridad capaces de disuadir una nueva agresión rusa.
El presidente francés tenía previsto reunirse también en Nueva York con su homólogo ucraniano Volodimir Zelenski. Ambos hablaron el pasado 15 de septiembre sobre los próximos pasos diplomáticos para intentar detener la guerra y acordaron verse durante la Asamblea General. Oriente Próximo también estaba previsto que fuera un crucial frente que Macron tenía pensado tratar con Trump. El líder francés lleva días advirtiendo de las consecuencias de la escalada regional y Francia trabaja para facilitar la reapertura pacífica del estrecho de Ormuz y garantizar los suministros energéticos.
FUENTE: La Razón





