
Asegura que si la OTAN ataca el enclave de Kaliningrado o cualquier otro territorio ruso de la Federación la respuesta será «inevitable»
El presidente ruso, Vladimir Putin, volvió a elevar el tono frente a los países de Occidente advirtiendo que la actual «escalada nunca es unilateral» y que «el punto de no retorno puede llegar muy rápidamente y de forma inesperada para todos». El jefe del Kremlin pronunció estas palabras durante su intervención en el debate anual del think tank Valdái, insistiendo en la necesidad de «evitar escenarios catastróficos donde la humanidad se encuentre al borde de la extinción».
La intervención se ha producido un día después de que el Gobierno ruso enviara una nota formal a la OTAN advirtiendo de que Moscú se vería obligado a responder con todo su arsenal si la Alianza atacara la región de Kaliningrado, el enclave ruso separado del resto del país. Putin hizo referencia a esa hipótesis, la de una posible agresión de la OTAN reiterando que su advertencia «no era una intimidación», sino «una respuesta» a declaraciones de políticos occidentales sobre la necesidad de prepararse para una eventual guerra con Rusia en 2029 o 2030. «Si se produce un ataque directo contra la Federación de Rusia, en este caso, Kaliningrado, o quizás también otros territorios, el uso de todas las armas disponibles por parte de la Federación Rusia aparecerá de inmediato en la agenda. Esto es inevitable», aseveró Putin.
El presidente ruso apuntó en su intervención a que la guerra en Ucrania podría prolongarse durante 2027 en una intervención marcada por su habitual lectura fría de las relaciones internacionales: «Los cambios y las oportunidades que se presentan alimentan las ambiciones y la disposición a asumir riesgos en busca de una supuesta gran ventaja», afirmó, antes de admitir que «es muy probable que los conflictos internacionales continúen». En pleno recrudecimiento de los bombardeos rusos contra ciudades ucranianas, Putin repitió que «las fuerzas armadas rusas siempre se han guiado por la inviolabilidad de las normas humanitarias» y que Moscú «nunca ha sido el primero en atacar objetivos que no forman parte directamente de la infraestructura militar del enemigo». «No fue Rusia quien inició la guerra, sino que ellos comenzaron a luchar contra Rusia», apostilló.
Las palabras de Putin llegan después de una nota diplomática enviada por Rusia al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la que se advierte de que se recurrirá a «todo el arsenal de fuerzas y capacidades a su disposición, incluidas armas nucleares», si los países occidentales intentaran bloquear o aislar Kaliningrado. En un comunicado de la embajada rusa en Irlanda, publicado por las legaciones de Londres y Bruselas, se ha advertido de que «la OTAN está preparando un bloqueo aéreo y marítimo» del enclave, algo que el Kremlin se compromete a impedir «por todos los medios»; ese mismo texto ha acusado además a la Alianza de seguir un «rumbo peligroso e irresponsable» con «alto riesgo de derivar en un conflicto armado directo» no descartando ataques «preventivos contra centros de toma de decisiones» en países miembros.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, comentó dicha nota recordando que la legislación rusa contempla una respuesta nuclear si se intentase un bloqueo territorial, mientras que la portavoz de Exteriores, Maria Zakharova, acusó a responsables de la OTAN de alimentar la «rusofobia» asegurando que un ataque europeo contra Rusia desembocaría en «una guerra de un tipo completamente diferente, una guerra muy corta».
La Alianza Atlántica, por su parte, calificó la amenaza de «intolerable». Su portavoz, Allison Hart, afirmó que la OTAN «es una alianza defensiva» cuyas actividades «no representan ningún riesgo para ninguna parte de Rusia», y denunció «cualquier retórica nuclear irresponsable», calificando el recurso ruso a estas tácticas como «una muestra de desesperación».
FUENTE: La Razón






