Fanáticos de Haiti celebran su triunfo ante la República Dominicana 4 a 1.
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor.
Por Miguel Solano

En toda parte del mundo los fanáticos arman líos. Por esa razón son fanáticos, porque sus niveles de emociones superan la capacidad para razonar con divina cordura.
Y los equipos deportivos y los artistas y los partidos políticos son, precisamente, ese tipo de fanáticos que adoran.
Nuestros ministros de deporte, enojados porque el equipo haitiano derrotó al dominicano, le echo la culpa a los deportistas y «suspendió» el realizar en nuestros estadios nuevos juegos.
Una acción estupida porque quien dispone los lugares es la FIFA, una acción estupida porque todo lo que los equipos deportivos quieren es «jugar en casa», una acción estupida porque cuando ocurren acontecimientos de esa naturaleza lo que hace un funcionario que conoce sus deberes es estudiar la ley y los protocolos que rigen la materia y dar una respuesta fundamentada.
Otro ignorante que ahora le ha cogido con ser «patriota nacionalista con inclinación nazi» es el senador Omar Fernández. Hizo una declaración que parece generada por la AI, pero que en materia de estupidez superó a la del miserable ministro.
Tratar de ganarse adeptos con discursos de odio es siempre el recurso de los estupidos, de los idiotas que quieren alcanzar posiciones. Ganar adeptos con honestidad e inteligencia requiere pensar y dar respuestas sabias. Si los fanáticos crean líos, agreguele a los tickets 100 pesos por seguro contra posibles accidentes, dinero que, en función de su comportamiento podría ser reembolsable.







