
Editorial
Hace tiempo se viene hablando sobre la participación de mercenarios en guerras hostiles en diversos países, sobre todo la que viene llevando a cabo Rusia contra Ucrania, en la que desde su inicio se ha visto la participación de exmilitares colombianos (asesinos a sueldo), es decir, cobrar para matar.
Recientemente salió a la luz pública que un gran número de dominicanos se encuentran en tal situación, estos son captados por personajes que hacen buen negocio involucrando jóvenes sin ningún tipo de experiencia militar, lo que les hace convertirse en “carne de cañón”, en una guerra que nada tiene que ver con sus intereses patrios, sino un asunto económico, en gran parte, personas con bajo nivel intelectual, aunque algunos de ellos son profesionales.
Profesionales a los que su país, República Dominicana les ha negado el derecho a un puesto de trabajo para la manutención familiar, según señaló un reclutado, que enfatizó su frustración por no conseguir un empleo, razón por el cual decidió enrolarse en un viaje que podría ser sin regreso.
A estos milicianos, desde que pisan territorio ruso, les son retirados los pasaportes, convirtiéndose así en una especie de secuestrados, lo que significa que no hay marcha atrás, debiendo cumplir con los contratos firmados al ser reclutados, a quienes les hacen una oferta económica (irresistible) para personas que no logran un empleo en su país de origen.
Algunos son padres de familia, que dicen no tener otra alternativa por el desempleo que están pasando actualmente, aun conociendo que muchos extranjeros fueron llevados a Rusia engañados y finalmente fueron introducidos al frente de batalla sin ninguna preparación militar.
Hace unos días, el propio presidente ruso Vladimir Putin anunció la necesidad de aumentar en unos 15.500 soldados para llevarlos al frente, formándose así un comando de reclutamiento. Los rusos se niegan ir a los frentes de combate.
En Panamá fueron apresados tres ciudadanos, dos hombres y una mujer de nacionalidad dominicana, dedicados al reclutamiento de jóvenes en ese país centroamericano.
Es lamentable que esto se esté haciendo en un país donde sus autoridades recientemente anunciaron haber acabado con la pobreza y que, de hecho, han recibido elogios de organismos internacionales, mientras algunos alegan aceptar la oferta de involucrase en la guerra rusa por la situación de pobreza que atraviesan actualmente.
Hacemos un llamado a las autoridades dominicanas para que estén ojo avizor para evitar que los hijos de los desposeídos se conviertan en asesinos a sueldo en guerras inútiles de países lejanos que solo trae muertes y tristeza en personas inocentes que no tienen la culpa de las acciones erradas de políticos insaciables.
Hay que educar a los hijos para el bien, los gobiernos tienen el deber de dar la oportunidad de vivir dignamente, el bienestar social de un pueblo no se logra con funditas de comidas, que solo hacen dependiente de voluntades políticas a favor de los partidos de turno, solo la inversión en la gente puede lograr la independencia económica de los países que se encuentran en vía de desarrollo







