
SANTO DOMINGO.- Con un profundo sentido de fe y renovación pastoral, el Secretariado del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) dio inicio a su nuevo ciclo de trabajo. La solemne eucaristía contó con la participación especial de monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, quien presidió la ceremonia en la que además se realizó la primerapromesa de los nuevos dirigentes y la reafirmación de la segunda promesa.
Durante su homilía, monseñor Morel Diplán motivó a los cursillistas a convertirse en referentes de luz y testimonio en medio del mundo actual.
«Dios espera que demos un testimonio auténtico a través de palabras que nazcan del corazón y de gestos verdaderamente humanos, sencillos y compasivos. Al reflejar su luz en lugar de la oscuridad, permitimos que Cristo se manifieste en el prójimo con amor, misericordia y compasión», afirmó el prelado.
Por su parte, el director del MCC, Orlando Prieto Nouel, tuvo a su cargo las palabras centrales del encuentro.
Al evocar las memorias de santa Teresa de Lisieux en Historia de un alma, recordó el pasaje bíblico: «Subió Jesús a una montaña y fue llamando a los que Él quiso». Prieto Nouel enfatizó que la permanencia en el movimiento responde a un propósito divino para poner los dones al servicio de los demás. «Si estamos aquí es porque el Señor nos llamó y quiere que nosotros transformemos el mundo. Todo cristiano está llamado a evangelizar», puntualizó.
Asimismo, el líder católico subrayó el carácter imperativo de la labor misionera de los bautizados.
«La misión no es opcional. Todos tenemos la obligación de actuar en cristiano, por mandato de Cristo y de nuestra Iglesia. ¡Ay de mí si no evangelizara!, como dice san Pablo. Por eso estamos aquí sacerdotes, diáconos, futuros diáconos y laicos representando a nuestra Iglesia católica. Fuimos llamados un día por el Señor, quien dejó claro quién nos eligió para esta misión: “Ustedes no me eligieron a mí, he sido yo quien los eligió a ustedes y los preparé para que vayan y den fruto, y ese fruto permanezca”».
Un momento de envío y comunión
Uno de los instantes más conmovedores y alegres de la celebración se vivió cuando monseñor Morel Diplan, junto al director Orlando Prieto Nouel y María Ysabel Sánchez de Aris, subdirectora del MCC, llamaron individualmente a cada uno de los 26 nuevos dirigentes.
Tras realizar el juramento formal, a cada uno se le hizo entrega de un crucifijo como símbolo de su envío apostólico.
El acto formal inició con las palabras de bienvenida de Gerry Durán, vocal de Escuela.
La velada estuvo armonizada por la participación del Coro de Colores del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, cuya interpretación musical inyectó dinamismo, alegría e inspiración a los asistentes, consolidando así el espíritu de unidad y fraternidad de toda la comunidad.







