
Deja abierto el mercado de los teatros para que los artistas dominicanos se presenten en ellos.
Por Martín Rosario
Después de una apretada agenda donde participó en entrevistas y una rueda de prensa con los principales influencers dominicanos de la ciudad de Barcelona, y con la incertidumbre de una posible cancelación del espectáculo por motivos de inundaciones por la intensa lluvia que cubrió la ciudad 30 minutos antes de empezar el show, y con avisos a través de los móviles con SMS que indicaban alerta roja en las inmediaciones del teatro, se hizo la presentación.
Tengo que reconocer que los nervios estaban presentes en todo el equipo, los taxis dejaron de funcionar, pero de todas formas la gente empezó a llegar: venían a pies, en sus propios vehículos y en autobuses.
Las historias que contaban en los pasillos del teatro eran para preparar otro show de comedias o tragedias.
Los dominicanos, primero muertos que sencillos, todos muy bien ataviados, las mujeres con sus mejores galas, algunas llevaron sus calzados de lujo dentro de sus carteras para poder llegar sin problemas, ya dentro del local pasaron a retocarse el maquillaje y arreglarse el pelo que la lluvia y las prisas habían desarreglado un poco.
Para que pudieran acomodarse mejor, el equipo decidió retrasar el inicio a las 20:45; sin embargo, el teatro seguía llenándose; luego con todos en sus asientos empezó la música y nos olvidamos de los problemas iniciales con la entrada al escenario de Irving “El Manín”.
No defraudó a ninguno de los presentes, risas y aplausos todo el tiempo; algunos incluso llorando de felicidad; otros participaban con frases que indicaban que habían vivido lo contado por el actor e Irving de inmediato hilaba el comentario de los presentes con su historia, es un genio.
Tengo que destacar que en la entrada veo un paisano que tenía una maleta, al que le pregunté si iba o venía, me contó que había venido desde Italia solo para ver a su artista a quien admira desde hace años y que comentó: “Me resultaba mejor venir a Barcelona que ir a verlo en República Dominicana, y no tuve que pensarlo dos veces y aquí estoy con pasaje de ida para mañana”, cuando Irving se enteró, le hizo pasar al camerino para saludarle personalmente.
Hay mucho que decir de la actividad, principalmente la acogida de las autoridades del consulado dominicano en Barcelona, que dio un apoyo incondicional y que terminó con una placa de reconocimiento para Irving.
Al finalizar el evento, el público se quedó esperando a su artista para darle la enhorabuena por la actuación y tomarse fotos que en unos años le harán recordar este encuentro.
Por mi parte, me siento muy contento por el éxito de las dos presentaciones en España que fueron a casa llena y que van a marcar un antes y un después de este tipo de actividades para los dominicanos de la diáspora.

Ya vamos de regreso a Madrid para continuar con los ajetreos de la vida diaria, una primera parada en Atocha para todos, y luego nos separamos, para unos tomar un avión rumbo a la patria adorada República Dominicana y otros para llegar a nuestras casas en España, la madre patria que nos acoge.







