
La psicóloga clínica llamó a ampliar el acceso a la atención profesional, combatir el estigma y abordar la salud mental desde las condiciones familiares, económicas y sociales
SANTO DOMINGO, RD. – La psicóloga clínica y terapeuta familiar Vanessa Espaillat advirtió que la pobreza, las dificultades económicas y las limitaciones para acceder a servicios básicos están profundizando los problemas de salud mental que enfrentan numerosas familias dominicanas.
Durante su participación en RD Debate 2026, la especialista sostuvo que las condiciones económicas acumuladas durante años, junto con los efectos de la pandemia y la vulnerabilidad presente en comunidades marginadas, repercuten en la vida de los hogares.
“Salud mental es establecer la posibilidad de que todo el mundo tenga los derechos humanos cubiertos”, afirmó.
Espaillat planteó que las personas que viven en condiciones de marginalidad enfrentan mayores obstáculos en ámbitos como educación, salud y oportunidades de empleo, por lo que entiende que las respuestas no pueden recaer exclusivamente sobre el Gobierno. A su juicio, empresarios, escuelas, familias y otros sectores de la sociedad también deben involucrarse.
En ese contexto, destacó el potencial de los centros educativos como espacios de apoyo comunitario, aunque señaló que parte de su personal no siempre dispone de la preparación necesaria para responder a determinadas situaciones y vinculó esta limitación, entre otros factores, con las dificultades económicas para continuar la formación profesional.
Acceso a atención y estigma, dos desafíos pendientes
La psicóloga explicó que los trastornos y dificultades de salud mental pueden afectar a personas de cualquier condición social, pero advirtió que los recursos económicos influyen en las posibilidades de recibir asistencia especializada.
Mientras quienes cuentan con mayores ingresos pueden acudir a psicólogos, psiquiatras y otras redes de apoyo, sostuvo que la población en situación de pobreza dispone de menos alternativas.
Definió el problema desde una perspectiva biopsicosocial, en la que interactúan elementos biológicos, familiares y sociales, y defendió el trabajo coordinado entre profesionales de la salud mental y las familias. “Es un problema de la familia, es un problema de la sociedad. Un problema biopsicosocial”, expresó.
Espaillat identificó además el estigma como una de las barreras que dificultan buscar ayuda y consideró que en República Dominicana todavía no se ha normalizado acudir al psicólogo como ocurre con otras especialidades de salud.
Al referirse particularmente a los hombres, señaló que determinados patrones culturales pueden limitar la expresión del sufrimiento emocional y la búsqueda de asistencia. “Probablemente la única emoción que se le permite a un hombre es la rabia”, manifestó.
El planteamiento se produjo al abordar los 651 suicidios registrados en el país durante 2024, de los cuales 532 correspondieron a hombres, según las cifras oficiales citadas durante la discusión.
Sobre la conducta suicida, la terapeuta resaltó la importancia de que una persona en crisis pueda hablar sobre su sufrimiento y recibir acompañamiento profesional, y sostuvo que la intervención terapéutica puede ayudar a encontrar alternativas frente a situaciones de conflicto. Insistió en que estos casos requieren considerar no solo los aspectos individuales, sino también el entorno familiar y social.
La especialista ofreció estas declaraciones a través de varios medios de comunicación escrito, radial y digital del país.
FUENTE: Diario de Salud






