
Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Países Bajos, Dinamarca, Japón y Canadá reafirmaron su apoyo a la independencia e imparcialidad del Tribunal Penal Internacional
La Administración de Donald Trump ha elevado este viernes su ofensiva contra el Tribunal Penal Internacional (TPI) con un nuevo paquete de sanciones destinado a paralizar las operaciones de la corte de La Haya. Washington prohibirá las transacciones económicas con el organismo, al que acusa de extralimitarse en sus competencias, y ha lanzado un ultimátum que amenaza directamente su supervivencia. «O el TPI pone fin a sus amenazas o nosotros acabaremos con el TPI», advirtió el secretario de Estado, Marco Rubio
La decisión supone una nueva escalada en el enfrentamiento entre Estados Unidos y el tribunal encargado de investigar y juzgar los crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio. Aunque Washington nunca ha reconocido su jurisdicción, la Administración Trump ha convertido su oposición a la corte en uno de los frentes de su política exterior, cuestionando su legitimidad y tratando de limitar su capacidad de actuación.
Las sanciones, sin embargo, no tendrán efectos inmediatos en toda su extensión. El Departamento de Estado ha establecido una serie de excepciones que, en la práctica, conceden un periodo de gracia de seis meses. Durante ese plazo, los países miembros del tribunal deberán demostrar «avances significativos» para responder a las exigencias estadounidenses. Washington se reserva la posibilidad de modificar ese margen en función del resultado de las negociaciones.
El anuncio llegó apenas unas horas después de que el Premio Nobel de la Paz fuera concedido a Navanethem «Navi» Pillay, jurista sudafricana de 85 años y antigua jueza del Tribunal Penal Internacional entre 2003 y 2008. Pillay, que también fue alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, presidió el tribunal internacional para Ruanda y encabezó una comisión de la ONU que acusó a Israel de cometer genocidio en Gaza, una conclusión rechazada por el Gobierno israelí.
El Comité Nobel reconoció su trayectoria en defensa de la justicia internacional y advirtió de los crecientes ataques políticos contra los tribunales internacionales.
La coincidencia con las sanciones de Trump es significativa porque Washington mantiene desde hace años un enfrentamiento con el TPI, entre otros motivos, por las órdenes de arresto emitidas contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por presuntos crímenes de guerra.
La respuesta europea no se hizo esperar. Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Países Bajos, Dinamarca, Japón y Canadá difundieron un comunicado conjunto en el que expresaron su «total desacuerdo» con las medidas y reafirmaron su apoyo a la independencia e imparcialidad del tribunal.
Los ocho países advirtieron de que las sanciones tendrán un «impacto significativo» sobre el funcionamiento de la corte, sus trabajadores y sus familias, pese a los preparativos adoptados por la institución para afrontar las restricciones estadounidenses.

También Suiza se sumó a las críticas y rechazó cualquier medida destinada a socavar la independencia judicial del organismo. Los firmantes del comunicado defendieron, no obstante, la necesidad de mantener un diálogo constructivo con Estados Unidos para evitar una ruptura mayor.
El propio tribunal respondió con una declaración especialmente contundente. Calificó las sanciones de ataque al derecho internacional y advirtió de que «la historia juzgará este momento».
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, también condenó la decisión, que describió como «un duro golpe» a los esfuerzos colectivos por garantizar la justicia penal internacional.
El plazo de seis meses deja ahora en manos de los países miembros del TPI la posibilidad de negociar con Washington una salida a las sanciones. Por el momento, Estados Unidos no ha detallado qué concesiones considera suficientes para levantar las restricciones, mientras los aliados europeos advierten de las consecuencias que tendría su aplicación sobre el funcionamiento de la corte.
Fuente: La Razón







