
Ucrania ha dejado de atacar las refinerías rusas tras el anuncio, mientras que Rusia ha mantenido sus operaciones contra el sistema eléctrico ucraniano
Rusia lanzó durante la noche un ataque masivo contra varias centrales termoeléctricas de Kiev y Járkov, pese a la tregua energética anunciada por el presidente estadounidense, Donald Trump, que ninguna de las partes ha confirmado oficialmente. Al mismo tiempo, responsables ucranianos denunciaron restricciones en el servicio de internet satelital Starlink, utilizado por las Fuerzas Armadas para coordinar sus operaciones con drones, que habrían impedido llevar a cabo varias misiones militares.
El Ministerio de Defensa ruso informó de que sus fuerzas emplearon armas de precisión lanzadas desde tierra y drones contra instalaciones energéticas de Kiev y las regiones de Kiev y Járkov. Según Moscú, los objetivos abastecían al Ejército ucraniano y al complejo industrial militar del país.
En la capital, las fuerzas rusas atacaron las centrales termoeléctricas Dárnitskaya (TETS-4) y Kíevskaya (TETS-5), además del centro de procesamiento de datos de ATM Ukrsibbank, que ya había sido alcanzado por drones rusos el pasado viernes, informa la agencia Efe. En la región de Kiev fueron atacadas otras dos centrales, Kíevskaya (TETS-6) y Trípolskaya, así como una subestación que conecta la red eléctrica de la capital y sus alrededores con las regiones occidentales del país. En Járkov, los objetivos fueron las centrales termoeléctricas Járkovskaya (TETS-5) y Zmíevskaya. Moscú sostiene que todas estas instalaciones prestaban servicio a las Fuerzas Armadas ucranianas. No obstante, más de 600.000 personas en toda Ucrania se han quedado sin luz este miércoles.
Los ataques se producen en medio de la incertidumbre sobre la tregua energética que Trump aseguró que Rusia y Ucrania habían acordado. El sábado, el presidente estadounidense criticó duramente los ataques ucranianos contra refinerías rusas y Washington autorizó hasta abril determinadas operaciones rusas con diésel, sujetas a sanciones desde el inicio de la invasión, con el objetivo de contener la subida de los precios. Sin embargo, ni Kiev ni Moscú han confirmado el acuerdo para suspender los ataques contra infraestructuras energéticas.

Según la información disponible, Ucrania ha dejado de atacar las refinerías rusas tras el anuncio, mientras que Rusia ha mantenido sus operaciones contra el sistema eléctrico ucraniano. La continuidad de estos bombardeos amenaza con agravar la situación humanitaria ante la llegada del invierno.
Desconexión en el frente
A esta presión militar se suma ahora la incertidumbre sobre las comunicaciones del Ejército ucraniano. El activista Serguí Sternenko, conocido por recaudar donaciones para comprar drones destinados a las fuerzas armadas, y Serguí Beskrestnov, asesor de la presidencia ucraniana en materia de drones y conocido como ‘Flash’, denunciaron este miércoles que el servicio satelital Starlink sufrió restricciones durante la madrugada.
«Esta madrugada hubo limitaciones en el funcionamiento de las terminales Starlink. La conexión empezó a perderse cuando la velocidad del movimiento excedió los 160 kilómetros por hora», escribió Sternenko en la red social X. El activista, que mantiene contacto habitual con las unidades militares a las que suministra drones, aseguró que varias misiones críticas no pudieron llevarse a cabo por la pérdida de conexión.
Sternenko apuntó a la posibilidad de que SpaceX, la empresa propiedad de Elon Musk que opera Starlink, hubiera aplicado las restricciones a petición de la Administración Trump. Beskrestnov confirmó las limitaciones y explicó que afectaban al servicio militar Starshield, con un límite de velocidad de 100 millas por hora, unos 160 kilómetros por hora. Según el asesor presidencial, las fuerzas ucranianas no habían recibido aviso previo y varias operaciones fracasaron como consecuencia de la medida.
«Está claro que esta acción no es una coincidencia y está relacionada con la situación política actual», afirmó Beskrestnov en declaraciones recogidas por Europa Press.
Tensiones entre Washington y Kiev
Las acusaciones se producen en un contexto de creciente presión de Washington sobre Kiev. Musk ha criticado al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, por no atender las reiteradas peticiones de Trump para que detenga los ataques contra las refinerías rusas. Además, la Administración estadounidense ha amenazado con suspender el suministro de información de inteligencia al Ejército ucraniano si continúan esas operaciones, una medida que ya aplicó brevemente en marzo de 2025.
Zelenski también ha denunciado desde el lunes por la noche dos episodios en los que países aliados que habitualmente comparten información de inteligencia sobre el lanzamiento de misiles balísticos rusos no alertaron a Kiev con antelación. La falta de aviso reduce considerablemente la capacidad de respuesta de las defensas ucranianas. El último de esos ataques se produjo durante la pasada noche y alcanzó una de las centrales eléctricas más importantes de la capital.
Ante esta sucesión de acontecimientos, Andrí Kovalenko, oficial del Ejército ucraniano y jefe del Centro contra la Desinformación del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, acusó a Washington de conocer los planes rusos. «Parece que la Administración Trump sabía de los planes rusos de atacar el sistema energético ucraniano y cerró los ojos a propósito».
Por ahora, no hay confirmación independiente de que las restricciones de Starlink respondan a una decisión política de Washington ni de que exista una relación directa entre estas medidas y los ataques rusos. Sin embargo, la coincidencia de los acontecimientos añade incertidumbre sobre el respaldo estadounidense a Ucrania y sobre la capacidad de Kiev para defender sus infraestructuras energéticas y mantener operativas sus fuerzas en el campo de batalla.
FUENTE: La Razón







