
El enviado estadounidense trasladará a Moscú las propuestas discutidas con Kiev y sus aliados europeos. Marco Rubio niega que Washington esté restringiendo deliberadamente la ayuda militar y de inteligencia a Ucrania
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se reunió este martes en Oslo con Steve Witkoff, enviado especial de Donald Trump, en un intento de reactivar las negociaciones para poner fin a la guerra con Rusia. El encuentro, celebrado en un momento de creciente tensión entre Washington y Kiev, buscó acercar posiciones antes de que el representante estadounidense viaje a Moscú para trasladar al Kremlin las propuestas discutidas con Ucrania y sus aliados europeos.
La reunión tuvo lugar en la sede del Gobierno noruego, con la participación del primer ministro Jonas Gahr Støre y del presidente finlandés, Alexander Stubb. También intervino por videoconferencia Jared Kushner, yerno de Trump e integrante de su equipo negociador. Representantes de Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia, la Unión Europea y la OTAN participaron en los contactos diplomáticos.
La iniciativa partió de Ucrania, según confirmó el Gobierno noruego, que presentó las conversaciones como una oportunidad para reconducir los esfuerzos de paz. El objetivo era avanzar en una propuesta que permita abordar las garantías de seguridad para Kiev, el apoyo económico a largo plazo y las condiciones de un eventual acuerdo con Rusia. «Estamos manteniendo todos los contactos que puedan contribuir a traer la paz», afirmó Zelenski a su llegada a Oslo.
La cita se produjo después de varios días de acusaciones entre Trump y Zelenski, que han evidenciado el deterioro de las relaciones bilaterales. El presidente estadounidense ha cuestionado públicamente la disposición de su homólogo ucraniano para negociar, mientras Kiev denuncia retrasos en la asistencia militar y restricciones tecnológicas que considera fundamentales para su defensa.
Rubio intenta contener la crisis
Horas antes del encuentro, Zelenski mantuvo una conversación telefónica de 45 minutos con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para abordar las principales preocupaciones de Ucrania: el suministro de interceptores para los sistemas antiaéreos Patriot, el intercambio de inteligencia sobre ataques rusos y las limitaciones en los servicios satelitales Starlink y Starshield.
La llamada fue el primer contacto público de alto nivel entre ambos gobiernos desde que Kiev comenzara a denunciar interrupciones en la información de alerta temprana sobre lanzamientos de misiles balísticos rusos. Rubio reconoció posteriormente, durante una visita a la India, que algunos interceptores adquiridos por países europeos para Ucrania podrían estar pendientes de entrega. Sin embargo, rechazó que existiera una decisión política de Washington para perjudicar al Gobierno ucraniano.
«No se está negando deliberadamente nada a Ucrania», aseguró el secretario de Estado. Según Reuters, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, todavía no había autorizado el envío del último paquete de armamento estadounidense adquirido por aliados de la OTAN mediante el programa PURL, un mecanismo que permite a los países europeos financiar material militar para Kiev.
La agencia también informó de que Washington había amenazado con suspender ese mecanismo para presionar a Ucrania a detener sus ataques contra infraestructuras energéticas rusas, una exigencia vinculada a los esfuerzos de Trump por contener los precios internacionales del petróleo. Las explicaciones de Rubio no eliminaron las diferencias entre ambos gobiernos, aunque Zelenski calificó la conversación de sustancial y agradeció la disposición del secretario de Estado para abordar sus preocupaciones.
La presión de Trump y el papel europeo
La reunión de Oslo llegó después de que Trump volviera a acusar a Zelenski de obstaculizar las negociaciones de paz y sugiriera que Ucrania debería contar con otro interlocutor para alcanzar un acuerdo. Las declaraciones se producen mientras la Casa Blanca busca un acercamiento con Moscú y ha flexibilizado determinadas restricciones sobre los productos energéticos rusos, una decisión que ha generado inquietud entre los aliados europeos.
Para los gobiernos del continente, el principal desafío consiste en garantizar que cualquier negociación incluya a Ucrania y contemple compromisos de seguridad suficientes para evitar una nueva ofensiva rusa. Støre reconoció antes del encuentro que todavía existía distancia entre las posiciones negociadoras, aunque aseguró percibir voluntad estadounidense de encontrar una solución que garantice la seguridad de Ucrania.
Mientras tanto, Rusia continuó sus ataques contra territorio ucraniano. Una nueva oleada de misiles y drones dejó al menos nueve muertos y provocó interrupciones eléctricas en doce regiones, según Associated Press. Los bombardeos reforzaron la urgencia de las peticiones ucranianas de defensa antiaérea.
La siguiente parada, Moscú
Tras las conversaciones en Noruega, Witkoff tiene previsto viajar a Rusia para presentar al presidente Vladímir Putin las propuestas examinadas en Oslo. Según Financial Times, el enviado estadounidense también abordará la liberación de Stephen Hubbard, un ciudadano estadounidense encarcelado en Rusia desde 2022. El Kremlin expresó su disposición a recibir al negociador. Su portavoz, Dmitri Peskov, señaló que Moscú espera que el encuentro pueda organizarse próximamente.
La jornada de Oslo mantuvo abierto el canal diplomático entre Washington, Kiev y las capitales europeas, aunque al cierre de esta información no se habían confirmado acuerdos concretos ni compromisos adicionales sobre el suministro de armamento. El próximo encuentro de Witkoff con Putin permitirá comprobar si las propuestas discutidas en Noruega pueden convertirse en una base de negociación o si las diferencias entre Rusia y Ucrania continúan impidiendo avances hacia el final de la guerra.
FUENTE: La Razón






