
Bangkok.- El Ejército de Birmania (Myanmar) cometió un posible crimen de guerra al utilizar explosivos termobáricos, que causan daños de forma indiscriminada contra civiles, en un bombardeo el pasado 11 de abril en la región noroccidental de Sagaing, que causó al menos 160 muertos, según denunció este martes la organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW).
«El uso militar en Birmania de un arma diseñada para causar un máximo de muertes en una zona llena de civiles muestra un claro desprecio por la vida humana», afirmó Elaine Pearson, directora de HRW en Asia, quien pidió a los gobiernos extranjeros que dejen de proporcionar a la junta militar birmana armas y combustible para aviones y evitar así más masacres.
HRW llegó a la conclusión de que el Ejército de la junta militar golpista utilizó este tipo de armas después de analizar un vídeo, imágenes de restos de munición y las fotos de 59 víctimas del bombardeo aéreo que el pasado 11 de abril dejó 160 muertos en Sagaing, uno de los bastiones de las fuerzas rebeldes contra el régimen.
Las bombas termobáricas, también conocidas como bombas de vacío, son consideradas indiscriminadas y extremadamente peligrosas para la población civil, pues usan un combustible que al arder succiona el aire y es capaz de destruir los pulmones de personas que se encuentren en la zona.
Rusia ha sido acusada de usar estas armas en la invasión de Ucrania y en la guerra de Chechenia, mientras que Estados Unidos las utilizó para acabar con la resistencia de combatientes del Estado Islámico en Afganistán y también empleó una versión más primitiva en la Guerra de Vietnam.
Aunque la Convención de Ginebra no cita de forma directa este tipo de armamento, su carácter indiscriminado hace que se considere como prohibido por los grupos humanitarios.
Según la ONU, al menos 3.400 personas han muerto en manos de las fuerzas armadas birmanas desde el golpe del 1 de febrero de 2021, que puso fin a una década de transición democrática y exacerbó el conflicto armado que sufre el país desde hace décadas entre el Ejército y varias guerrillas étnicas, a las que se han sumado milicias prodemocráticas que ganan terreno al Ejército.
Fuente Swissinfo.ch







