
Por Miguel SOLANO
—Un mercenario (del latín merces, – edis, «pago») es una persona que, por incentivo monetario, participa en algún conflicto bélico en la defensa de un país extranjero. A veces se denomina soldado a sueldo, soldado de fortuna, o militar privado. Normalmente estas personas tienen poca o nula consideración con la ideología, nacionalidad, preferencias políticas o religiosas del bando para el que lucha.
Tres características los distinguen:
1- No responden a ninguna ideología.
2- No responden a ningún país, raza o religión.
3- No responden a ningún liderazgo. El llamado «líder» es sólo un agente de pago.
Y una característica muy especial: tienen el derecho a saquear, violar y masacrar a los vencidos.
¿No son una bandas de criminales que los estados crearon ahora? No, existen desde que se institucionalizó el negocio de las guerras como una forma legal de pillaje ejecutadas por los bautizados Estado.
Son famosos los 10 mil de Jenofonte, son famosos los mercenarios griegos que pelearon bajo la contracta de el Rey Persa, Darío 111 cuando éste se enfrentó a Alejandro Magno, 333 antes de Cristo. Y, en los tiempos modernos, son superfamosos la gran cantidad de mercenarios que participaron en la invasión gringa de Irak y Afganistán.
Estos mercenarios que tenemos actualmente, mucho más letales que los antiguos, tienen el dilema de que el negocio de las guerras se hace impopular, insoportable y no tiene una sola razón que la justifique.
Pero los mercenarios necesitan ingresos y como quienes negocian su criminalidad son ex generales, ex «héroes», con buenas conexiones en los aparatos estatales de guerra, hasta ahora han podido conseguir empleos en el mundo del crímen.
Pero las cosas se les están poniendo difícil: se están quedando sin brazos y sin arena donde echarse. Un mundo sin crímen legalizado es un enojo para el mercenario.
Los estados ahora no encuentran qué hacer con ellos. Su único truco es el mismo usado en las guerras contra las drogas: lograr que las bandas se maten entre ellos.
Y esa ha sido la guerra de Ucrania: una masacre entre mercenarios, pero la «guerra» es insostenible, se acaba y los mercenarios se quedan sin contrato. ¿Qué están pidiendo? ¿Quieren un país para ellos? Darles un país no parece ser algo que el grupo Wagner y el mercenario Yevgeny Prigozhin puedan conseguir. Entonces, ¿qué hacer con ellos? La única opción que los negociantes de la guerra tienen es matar la mayor cantidad posible de ellos y distribuir en el mundo los sobrevivientes. Yevgeny lo sabe, así que deja que las cosas ocurran, pero protesta. Yevgeny sabe que si la guerra para y los mercenarios se quedan sin ingresos y sin posibilidad de matar legalmente, él será el primero en recibir las balas. En estos momentos Yevgeny tiene una opción: llenar un maletín de oro, desaparecer y como matar es su negocio, dedicarse al crímen de contacto individual.






