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Johnny Sánchez
Por sexta ocasión nuestro presidente Abinader nos rindió cuentas y hoy, solo me enfocaré sobre el tema de las ideas esbozadas por el presidente en su interesante disertación rindiendo cuentas a la patria, con muchas visuales y datos.
Saber un 27 de febrero, los resultados y detalles de medidas ejecutadas usando la Ley de “Responsabilidad Fiscal en las Instituciones Estatales”; les pregunto, ¿Cuál fue el resultado?
Esa ley establece un marco normativo para garantizar una gestión financiera prudente, transparente y sostenible a corto, mediano y largo plazo, creando reglas para el comportamiento fiscal a través del control del gasto primario y del establecimiento de un ancla de deuda, suena bonito, hay muchas leyes, pero todos esos números de gastos, presidente, han aumentado y se está pagando hoy un alto % del PIB en intereses, diferimos el capital al reciclar deudas, la posteridad deberá pagar, con inversiones que hacemos hoy, ¿dejamos una nación con potencial de repagar deudas?
Por ejemplo: No hay superávit, ni veo una reserva de “fuerza mayor”, por ejemplo, por un ciclón, una guerra mundial, o una poblada haitiana dispuesta a morir, entrando, si no tienen que comer, que todos vemos venir por la frontera.
Soluciones reales: Necesitamos más dinero y préstamos
La primera emisión de bonos verdes y naranjas soberanos por US$750 millones de dólares con vencimiento en 2036, logrando una tasa del 6.7%, 15 puntos básicos menor a la que se hubiese logrado con otros instrumentos de financiamiento no temáticos con plazo similar, ha implicado un ahorro para las finanzas públicas, ese es el modelo. La excusa, son préstamos blandos y nos difieren capital para amortizarlo en 2036, gusta al congreso.
Es importante destacar que esa fue la primera emisión de bonos verdes en la región del Caribe, que se ha hecho, muy buena, pero con las promesas de Aerodom iremos a un arbitraje, o ¿le quitamos las concesiones a 30 años, haciendo nuestros viajes y aeropuertos más costosos que en Francia? Señor presidente, detalles, no los vi claros.
Veo positivo sumar la fortaleza de nuestro sistema financiero encabezado por Banreservas, que en el año 2024 alcanzó un logro sin precedentes en la historia financiera del país, logrando utilidades récord de 27,566 millones de pesos. Nos dijo que deuda externa de Rep. Dominicana, se bajará progresivamente, eso es cambio.
Dato: En 2025, los compromisos crediticios internos del Estado dominicano se redujeron en 776.6 millones de dólares, pasando desde los 16,847.2 millones al cierre de 2024 a 16,070.6 millones de dólares, según las estadísticas de Crédito Público.
Ese tema, seguir bajando deudas, hace 10 años, en el 2016, la deuda del SPNF sector publico no financiero, equivalía a 36.9 % del PIB o 11 puntos más baja, con un monto de 26,757.8 millones de dólares. Esta cifra implica que la deuda en términos nominales se ha multiplicado por 2.3 veces, pero dijo:
“Déficit del 3,4 está en línea con lo presupuestado pues tenemos un manejo prudente de la deuda, esas son cifras saludables, siempre en nuestras medidas nos preguntamos en qué mejora esto la vida de los dominicanos?” Así debe ser.
Toco brevemente motivar Congreso a las reformas tributarias y fiscales que son de alta prioridad consensuarlas para cualquier presidente ganador; él agraciado debe ser el campeón del consenso y persuasión, no le queda de otra, no dijo el presidente que la mayor parte del financiamiento contratado el año pasado con acreedores privados, ascendente a 4,321.1 millones de dólares, fue en bonos (4,272.8 millones) y con la banca externa (48.2 millones). Esto provocó que la proporción de la deuda exterior pasara de un 70.7 % del portafolio a un 73.9 %, de acuerdo con los registros de la Dirección General de Crédito Público.
Crecer deuda bilateral o tomar a entidades bancarias FMI, Mundial , etcétera seguirá pues bonos soberanos prestan a mayor tasa
Creo que el plan del cuatrienio 2024-2028 que podemos implementar, no es un plan de un partido, es de la nación y es este:
1. Recompra, al descuento, de la deuda por parte del deudor, bien en el mercado secundario, o bien negociando directamente con el poseedor de los títulos.
– Canje de los títulos existentes de deuda vieja por deuda nueva, en forma de bonos a más largo plazo y con menor tipo de interés, pero con un mayor nivel de garantía, incluso por parte de un tercero. El reciente caso de México es paradigmático en este sentido.
– Conversión de los títulos de la deuda por inversiones productivas en el país deudor, bien sea como compra de acciones de empresas existentes, bien como compra de activos fijos o creación de nuevas empresas.
– Renegociación de la deuda vieja en condiciones favorables que introducen, de hecho, una importante quita o condonación parcial e incrementen la probabilidad de borrar como nación cargando a otra. Creo, diplomáticos economistas y no parlanchines políticos es lo que nuestra patria necesita ante países poderosos.
Aparte de esto, también los organismos multilaterales y, principalmente, los regionales y el Banco Mundial están colaborando a la puesta en práctica de este tipo de soluciones, en muchos casos, dotando a los deudores de la liquidez necesaria para llevarla adelante.
Nos encontramos, pues, con una situación del problema de la deuda externa radicalmente diferente de la que existía en 1983, con FMI y poblada que le hicieron al EPD expresidente Jorge Blanco.
El sector privado se está mostrando pragmático ante el problema y, aunque aparecen muchas reticencias en algunos casos concretos (no ajenos a cuál sea el grado de riesgo de cada banco en el momento), poco a poco se ponen en marcha nuevas soluciones para el mismo y se aceptan más impuestos, a cambio de más transparencia.
También los organismos multilaterales están cambiando de actitud, y, pese a la resistencia en algunos momentos de EUA, con sus tarifas a nuestras exportaciones, debemos negociar entrando por una vía distinta en forma de entender su papel ante el endeudamiento externo de países en crecimiento.
Los que parecen ir más a la zanja son los gobiernos de los países acreedores, no tanto como gobiernos, sino como acreedores ellos mismos. Una parte no despreciable de la deuda externa está en manos de las Administraciones de los países avanzados, bien como acreedores directos en los casos de préstamos concesionales de ayuda al desarrollo, bien como poseedores actuales de títulos de deuda comercial que aseguraron vía sus agencias oficiales de seguros de crédito a la exportación.
En el caso del primer tipo de deuda se están produciendo dos novedades: su renegociación, en caso de vencimiento, se está haciendo también en términos concesionales, y para aquellos países más atrasados (África subsahariana y Haití) se están convirtiendo en puras donaciones.
El segundo tipo de deuda, que se negocia en el marco informal del Club de París, es el más recalcitrante ante la nueva situación. Se sigue renegociando y refinanciando en la misma línea emprendida en 1983, aunque las condiciones se vayan mejorando para los acreedores.
Sería interesante que el menú de soluciones se introdujera también en la negociación de este tipo de deuda oficial, lo que significaría un reconocimiento por parte de los Gobiernos acreedores de lo que ya acepta el sector privado, (la deuda no se puede cobrar en su integridad), así como un claro gesto de buena voluntad y ayuda hacia los países deudores en vías de desarrollo, pensando ya en el día después.
En general fue un buen discurso, llevó a muchos beneficiados al Congreso, eso es cambio, ahora a la acción, al seguimiento porque el presidente tiene el reto de consensuar detalladamente las reformas fiscales, los salarios de todos, el alto endeudamiento y negociar tema tarifas y DRCAFTA, puntos que preocupan a la mayoría de los dominicanos, como lo evidencian las conclusiones de la encuesta barómetro de Las Américas.







