Christian Paniagua y el genéticamente inviable

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Por Miguel SOLANO

Siempre es el amor el que nos permite ver a través de las cosas. Osiris Ramírez, en un inédito, lo plantea de este modo: “Es increíble cómo somos capaces de querer tanto a otros, amar a los demás con tal rapidez, en tan poco tiempo, con tanta voracidad, y ser tan torpes que a la hora de tener que amarnos a nosotros mismos, no lo hacemos ni con la mitad de la misma fuerza que empleamos en los demás. Es por eso que estoy aprendiendo a que mi corazón lo escuche todo, y hasta puede creer, pero mi cerebro razona y procesa, de ahí entendí que el refugiarse en pecho ajeno, sin preocuparse por nada, al final termina doliendo, que despertar un lunes a las seis de la mañana con una sonrisa porque tú, y tu existencia me la provocan, tal vez sea la cosa más hermosa del mundo, ya que se trata de quererse tan bien y tan bonito, que de existir algún día un final, no quede ningún mal sabor, porque sólo apreciamos lo que tenemos hasta que vemos que está en las manos o en labios de alguien más.Estoy aprendiendo a amarme en pedazos, ya que una vez intente reconstruirme entero y me fue imposible, miles de veces trate de contar hasta los cuántos ya no estás. Eran necesarios para que fuera capaz de entender que te habías marchado, que te habías ido, aún a sabiendas de que eso va más allá de cuántas horas al día te veía, lo importante era el momento de estar frente a ti, que ese tiempo y en ese instante todo se detenía, porque cada minuto, cada segundo se convertía en un pequeño infinito que nos pertenecía sólo a nosotros dos. Entonces, cómo hoy me pides que no les diga que tu sonrisa es la causante de todas mis letras, pero que te escribí algo sabiendo que tú nunca lo vas a leer, porque con tu llegada fuiste mi linda primavera, llenaste de fragancia floral todo mi ser, al rato fuiste el verano más caliente de mi vida, pero el tiempo te convirtió en otoño seco y triste, deshojándome de tal manera, que jamás volviste a florecer, hasta que al final llegaste a ser el más frío y gélido invierno que me ha tocado vivir”.


El conocimiento y la técnica no
son solo de Dios, Lucifer también los usa, con frecuencia, con demasiada frecuencia. En su novela, El Tumbe, el escritor Christian Paniagua hace el relato de una estafa sufrida por un personaje que podría bautizarse como “un genéticamente inviable” que lo emborracha un amor sin origen y sin destino.

Christian Paniagua es un poeta instructor de Kung-Fu, disciplina que en la escritura le permite trabajar personajes tan difíciles como este “genéticamenteinviable”. Su formación la completan estudios de publicidad y artes plásticas y una licenciatura en ciencias políticas. Esos conocimientos han sido bien usados en laspublicaciones de sus novelas El amor y los apagones(1997), Los días del perejil (2008) y Parrillada de Burgueses (2010)

Ahora, en su novela El tumbe, Christian relata una estafa entramada como una burla, como un hurto devastador. En el lector la estafa carcome su impotencia, provoca una mezcla de ira y desasosiego y un permanente llamado a este personaje en el que la pregunta más latente es ¿Por qué no te suicida?

Desde sus inicios Paniagua pone al estafado a vivir un momento emocional de alegría, pues su debilidad genética la compensa creyendo que está resolviendo grandes dilemas y se aferra al mandato bíblico de haber sido hecho a imagen y semejanzas. Todo su poder lo emplea en aportarles soluciones a los dilemas de una mujer que como Marisol Batalla “las ventajas las obtiene por fuerzas, por dinero o bajo los efectos de una mirada cariñosa”.

En 153 páginas, narrados en primera persona, Christian Paniagua desarrolla 13 capítulos en los que este personaje no puede tomar una decisión acorde con las que son sus propias necesidades. El lector puede llegar a preguntarse, ¿hay gente así? Y la verdad es que existen y son muchos.

Se les conoce como “genéticamente inviable” porqueaunque los vemos como normales, en el transcurso de sus vidas no pueden tomar una decisión que les garantice una vida sostenible, sino que al final de la jornada, o tiene que mantenerlos el Estado o tiene que mantenerlos las familias. Y son genéticamente inviables porque su creación biológica se produce en una comunidad donde el intercambio racial ha dejado de ser.

Por ejemplo, si tu padre y tu madre son dominicanos de primera generación, es decir, hijos de inmigrantes, tu puedes resultar un ser viable, digno, capaz, prospero... Tus hijos, al casarse con alguien de la misma comunidad, es decir, otros dominicanos, aun conservan ciertasriquezas biológicas, pero ya, lo hijos de tus hijos, tienen que irse y procrear con alguien racialmente alejados para que sus genes biológicos recuperen fuerzas. Por esasrazones todas las naciones que reciben grandes migraciones prosperan, mucho.  Si se quedan en la comunidad y se matrimonian con alguien cercano, a la tercera generación ya están creando seres“genéticamente inviable”.

Y ese es el personaje que evoluciona como presencia emocional en la novela El tumbe. ¿Qué final puede ofrecerle un autor a ese personaje? En el principio fue el amor y Osiris Ramírez lo dibuja muy bien, pero al final solo queda como huellas de sus genes la incertidumbre que Christian dibuja así:

— Cierro…y, espero…Hágase mi pedimento de ¡justicia!!! Golpeado… Obligado a levantarme…Seré el mismo, aunque asemeje a mi sombra; tentado alperdón… A servir… Presto a creer en que la verdad, tal y como es, no necesita motivos…

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