¿CORAZONES FALSOS?

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Danilo Medina llamó al verdugo de la palabra, al señor Marchena y le ordenó :
— Ministro, traigame aquí al senador de San Juan, Félix Bautista, al alcalde de Santiago, Abel Martínez y al senador de Espaillat, José Rafael Vargas. Tenemos que asegurarnos de que se han quedado en el PLD de pleno corazón, que no son falsos.
La orden fue cumplida y los tres fueron llevados al despacho del secretario administrativo, José Ramón Peralta. El ahora cirujano, siempre usando los poderes otorgados por Elpide Bae, a través de sus espaldas penetro sus manos, sacó los corazones y los depósito sobre una bandera con escudo.
Camino hacia el despacho presidencial y los colocó sobre el escritorio. El presidente los observó. En la reunión del Comité Político, Abel había declarado que el PLD era su hogar. ¿Pero podrían ser palabras falsas?
Adán y Eva les advirtieron a Abel que «Caín se había llenado de odio y envidia y que si no se marchaba de aquella tierra Caín lo mataría».
Del bolsillo derecho de su saco, Danilo sacó una larga aguja que le había facilitado el diputado Elpide Bae. Al introducirla en los corazones, si son auténticos y leales, la aguja adquiriría color oro puro, si es falso y traicionero, la aguja exhibirá óxido, pu, sangre quemada, sonrisa de Lucifer.
Danilo miró a los corazones, distruta olerlos, olfatearlos. Peralta, por orden de Elpide Bae, los había colocado en forma de triángulo, pues así darían una mayor sensación de impiedad. Danilo introduce la aguja en el corazón situado en el ángulo de la izquierda. El senador José Rafael Vargas, grito :
—Sólo adoro a Leonel.
La aguja adquirió color oro de excelente calidad.
Danilo tomó la aguja y la introduce en el segundo corazón, situado en el ángulo de la derecha . El alcalde Abel susurró :
—Leonel fue, es y será mi adoración.
La aguja mostró un color oro de magnífico brillo, de auténtica luz celestial.
Danilo introduce la aguja en el tercer corazón, situado en el ángulo superior, en el de la altura. Un grito que estremeció a todo Palacio fue escuchado. El senador Félix Bautista, proclamó :
—Es Leonel el único destino que conoce mi latir, mi eterna familia, la adoración de mis lágrimas…
La aguja fue lentamente desarrollando un color oro tan bello y original que Danilo y Peralta se arrodillaron ante ella y oraron.
Elpide Bae había advertido de que si la aguja marcaba color oro los corazones eran leales y que por tanto había que dejarlo ganar, ayudarlos, protegerlos. Y que aquel que lo hiciera perder también perdería. La profecía es la séptima cábala del régimen del Vudú.
—¿Y ahora que vamos a hacer? preguntó Peralta.
—Déjalo qué se jodan , ordenó Danilo.
—Pero Elpide Bae advirtió, reclama Peralta.
—Ah… ¡Sa mierda! El dijo que tenía la reforma constitucional embrujada y ¿sucedió?
Peralta siempre ha sido como el Vaticano :¡Cree en todo! Y debía buscar la forma para salvar su pellejo. Suavemente le habló al presidente.
—El color oro fue demasiado auténtico, nunca jamás había visto tanta pureza, tanta divinidad . La aguja descubrió la verdad, los corazones demostraron ser leales… Si los dejamos que se jodan nos joderemos nosotros, también.
Medina resolvió el dilema con una simple aclaración :
—Sí, son leales, pero no me tienen como su líder.

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