
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Por Eduardo Cornejo De Acosta
La primera víctima de una guerra es la verdad. El viejo adagio se repite hace centurias. Todos lo hemos escuchado
El antecedente más remoto y sostenible atribuye la frase, el concepto, al dramaturgo griego Esquilo, que vivió entre los años 525 y 456 a.C.
Su frase expone como, en medio de un conflicto armado, se manipulan las realidades, se distorsionan los hechos, las cifras se falsean. En suma, se crean narrativas.
Esquilo, que es considerado uno de los pilares en la civilización occidental, el padre de la tragedia griega, precedió a grandes autores como Sófocles y Eurípides.
Entre sus obras, y ante las circunstancias actuales que atraviesa el mundo, es bueno recordar una de las más trascendentales: Los Persas.
Esta pieza teatral se creó en medio del dolor que dejaran los ataques persas en el pueblo griego. Aquellos ataques persas tenían al mítico Jerjes a la cabeza. La pieza teatral de Esquilo cuenta sobre la resistencia e independencia de Grecia.
Cuando Esquilo puso esa obra en escena logró capturar la desesperación en el mundo helénico, la esencia del doloroso momento histórico.
Toda la acción, todo el drama, la tragedia en sí misma, está plasmada en sus magníficas líneas.
Esquilo entendió lo que es la guerra, su entorno, sus consecuencias.
Por eso la célebre frase: La primera víctima de una guerra es la verdad.
Hay quienes asumen que la frase fue creada por el senador estadounidense Hiram Johnson, en 1917, durante la Primera Guerra Mundial.
Claro, cuando Esquilo pronunció su frase ni por asomo imagino el poder, las estructuras mediáticas, propagandísticas, que desarrollaría la humanidad.
Hoy, cuando somos testigos de la agresión estadounidense e israelí contra Irán, podemos comprobar que se pretenden imponer narrativas severamente desconectadas de la realidad, que se le quiere imponer al mundo una irrealidad y crear una determinada corriente de opinión.
El tema es ¿quién tiene el poder para poner en marcha toda una campaña, toda una operación permanente de mentiras?
¿Quién maneja la corporatocracia mediática global? ¿Quién controla las llamadas redes sociales?
Evidentemente, las élites del Occidente Colectivo, donde Israel a través del manejo mediático, financiero y de lobbys, tiene un papel preponderante.
Ellos, hace décadas descubrieron como ese poder les servía para consolidar su modo de vida.
Sin ese poder sería imposible que las víctimas amaran a los victimarios. Que los oprimidos amen a los opresores.
Se volvieron diestros en crear enemistades para beneficiarse de ellas.
Los organismos de inteligencia, el Mossad sobre todo, suelen hacer eso.
El reto está en detectarlos e impedir que logren el efecto deseado.
Un ejemplo, en el contexto de la agresión contra Irán, el lunes 2 de marzo se produjo un ataque contra las instalaciones petroleras de Aramco en Arabia Saudí.
Inmediatamente la corporatocracia mediática culpó a Irán e invocaba por una violenta respuesta de Arabia Saudita.
Según comunicaron fuetes militares a Tasnim, otro objetivo israelí era distraer la atención de los países de la región del Medio Oriente sobre sus bombardeos contra objetivos civiles en Irán.
Tras el ataque perpetrado por drones, el gigante petrolero estatal de Arabia Saudita decidió cerrar su refinería de Ras.
El complejo de Ras Tanura de Aramco alberga una de las refinerías más grandes de Medio Oriente, con una capacidad de procesamiento de 55,000 barriles de crudo por día (bpd); también está entre los principales terminales de exportación para el petróleo saudita.
Pero mientras la propaganda del Occidente Colectivo culpaba a Irán, durante un programa en Al Arabiya, expertos sauditas informaban sobre la detención de agentes del Mossad en Arabia Saudita y Qatar, ellos trabajaban en atentados de falsa bandera para arrastrarlos a una guerra con Irán.
Luego se hizo público que autoridades turcas habían interceptado un misil balístico atribuido a Irán. Los fragmentos cayeron en un punto de Hatay, provincia meridional del país.
Ankara citó al embajador iraní para manifestarle su protesta.
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán negó el lanzamiento.
«Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán respetan la soberanía del país vecino y amigo, Turquía, y niegan cualquier lanzamiento de misiles hacia el territorio de ese país», rezaba la comunicación.
Hoy se sabe que las manos del Mossad están metidas ahí.
El 6 de febrero, la Organización Nacional de Inteligencia de Türkiye (MIT) informó que detuvo dos personas vinculadas al Mossad.
La operación de contraespionaje en la que capturaron a los espías israelíes tenía el nombre clave de“MONITUM”.
Está más que demostrada la influencia del Mossad, también la CIA, en la línea editorial de importantes medios de la corporatocracia global.
De esa manera justifican masacres, intentan culpar a los inocentes de crímenes.
Es que estos señores han llevado la frase de Esquilo a niveles superlativos.
Afortunadamente se han creado espacios donde eficientemente se están combatiendo sus mentiras.






