Depresión Política

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Rafael Santos

La depresión es una sintomatología que padecen aquellas personas, cuyo vacío existencial se prolonga hasta la parte racional más profunda de nuestros intelecto, o por así decirlo, hasta esa vaga e insegura habitación emocional desde donde la persona afectada cree no poder salir.

Sin embargo, cuando ésta toma cuerpo en el campo de la política, suele atraer hasta sí variados elementos que van desde la traiciones, las bajas pasiones, el clientelismo, transfuguismo; en fin,  aspectos muy propios en aquellos espacios en donde por la falta de ética y de una por lo menos mesurada educación política,  se dejan caer hasta ese angosto espacio que solo tiene como norte la profunda tristeza y como paso final: la depresión política.

Ahora bien,  quiénes, cómo y cuándo actúan así, y en qué momento  se produce este fenómeno. Veamos: La misma como expresáramos en el párrafo anterior viene por esos elementos los cuales tienen un nombre muy mayúsculo y que se llama la falta de ética.

Pero antes bien, debemos expresar que quienes no poseen la suficiente coraza interna como para entender la política como una ciencia y les hacen caso a lo material como medida suprema para la supervivencia como ser humano, pues esa persona termina naufragando y regando por doquier todo tipo de negatividades, las cuales al no tener un sustento interior sano basado en una educción política coherente, pues el camino a seguir es la traición a quienes en las lides grupales dicen seguir, ocasionando tras de sí, todo un maremoto de recelos y resabios que produce lo que precisamente tiene como título el presente artículo,  la depresión política.

Entendemos y así lo estipulamos en nuestra tesis para optar por el título de Magíster en Ciencias Políticas y Políticas Públicas, que los partidos tal como lo establece la ley 33- 18 Sobre Movimiento y Partidos Políticos,  que estos últimos deben accionar pero con carácter de urgencia algún tipo de método que tiendan a profundizar mucho más lo que es la educación política de sus asociados,  o de lo contrario, eso que utilizan los llamados políticos para comprar adeptos ( clientelismo), el cual a todas luces sabemos que es una poderosísima arma de doble filo que terminará aniquilando al que menos tiene y por lo tanto tiende a lacerar los genuinos sentimientos de los votantes y al final produce en el seno de la sociedad un tipo de depresión política, pero en este caso colectiva.

Los politólogos que analizamos los diversos fenómenos pero desde el punto de vista científico, tenemos una ruda y difícil tarea por delante, y es trabajar el tema de la educación política desde las bases de los diferentes grupos sociales,  o de lo contrario, ésta sintomatología se agigantará y la depresión continuará su desfile lo que podría traer como resultado eso a lo que llegan muchos cuando no encuentran salida, el aniquilamiento social.

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