
La aeronave despegó este martes desde la base aérea de Nevatim, al sur del país, coincidiendo con las advertencias de EEUU al régimen de los ayatolás
No sería la primera ocasión en que una operación militar reservada queda expuesta a través de fuentes abiertas. El despegue este miércoles del avión israelí Boeing 767-338ER, más conocido como el Ala de Sion, ha desatado todas las alarmas en diferentes espacios donde se apuntaba a una posible intervención militar en Irán; más aún teniendo en cuenta las últimas amenazas de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, ante las cruentas represiones del régimen de los ayatolas a los manifestantes que exigen un cambio político.
Las aplicaciones de rastreo de vuelo informaban en la mañana de este miércoles de que el avión presidencial israelí despegaba desde la base aérea de Nevatim, al sur del país, rumbo a Creta. Se trata de una aeronave anteriormente comercial, reconfigurada para dotarle de una tecnología más moderna en las comunicaciones, mayores medidas de seguridad y espacio adaptado para reuniones de primer nivel.

No en vano se trata del avión conocido como Ala de Sion, a disposición del presidente de Israel, Isaac Herzog, y del primer ministro, Benjamin Netanyahu, para sus desplazamientos internacionales. También supone un sistema estratégico en el transcurso de las operaciones militares más sensibles, ya sea para una hipotética evacuación o para asumir el papel de centro de mando desde el aire, en un espacio más seguro para las autoridades.
El pasado 13 de junio, Israel lanzó un ataque contra diversas instalaciones nucleares en Irán, en una operación militar bautizada con el nombre de León Creciente. El 13 de abril de 2024, el régimen de los ayatolás lanzó más de 300 misiles y drones contra el país hebreo. El avión presidencial Ala de Sion despegó en ambas ocasiones: en la primera, desde el avión de Ben Gurion, en Tel Aviv, rumbo a Grecia; en la segunda, desde la base aérea de Nevatim.

No hay constancia de que en ninguno de los dos casos se evacuasen a autoridades civiles o militares a bordo del Ala de Sion como medida de seguridad. Este extremo fue del todo desmentido el 13 de junio, al publicarse una imagen del primer ministro Netanyahu reunido junto a su gabinete en Tel Aviv. El patrón, no obstante, era similar: el despegue del avión presidencial coincidiendo con ataques declarados entre Irán e Israel.
La actividad del Ala de Sion
Este miércoles las aplicaciones de rastreo de vuelo detectaron nueva actividad del Ala de Sion. El Boeing 767-338ER israelí despegó a las 11.27 de la mañana desde la base aérea de Nevatim y aterrizó en la isla griega de Creta a las 13.14. Pasada una hora despegaba desde Creta y emprendía el vuelo de regreso a Nevatim, donde tomó tierra a las 15.14.
La actividad del avión presidencial no pasó desapercibida en diversos ámbitos. Medios israelíes informaron del despegue del Ala de Sión, en base a la información obtenida a través de las aplicaciones de rastreo de vuelos. Los foros vinculados a la seguridad, defensa y geopolítica registraron una actividad frenética, recordando los antecedentes de la aeronave en los últimos enfrentamientos militares entre Irán e Israel.
Más aún teniendo en cuenta la tensión que se vive en la región, tras las últimas advertencias de Donald Trump a Irán con motivo de las manifestaciones que se viven en el país de los ayatolás, fuertemente reprimidas por el régimen. El presidente de Estados Unidos afirmó que la situación en Irán está siendo analizada “muy seriamente” por su Gobierno, abriendo la posibilidad a una intervención directa.

Trump ha evitado dar detalles cobre cuándo, dónde o cómo se llevaría a cabo una hipotética intervención, aunque dejó claro que se está “recibiendo información cada hora” y que las autoridades iraníes han cruzado “una línea roja” al permitir que “gente muera que no tenía que morir” en la represión de manifestantes.
En esa misma línea de tensión, Trump ha anunciado la cancelación de todas las reuniones previstas con funcionarios iraníes hasta que la violencia contra los manifestantes cese y ha impuesto un arancel del 25% sobre cualquier país que quiera mantener relaciones económicas con Teherán, con el objetivo de aislar diplomática y económicamente al gobierno iraní.
Y en este clima de incertidumbre, el Ala de Sion volvió a despegar, desatando toda clase de especulaciones sobre el futuro más inminente de la región.
Fuente: VozPopuli







