
Por José Luis Encarnación
Recuperar la confianza cuando se ha perdido la ilusión es cuesta arriba y más si va acompañada de desilusión.
La confianza viene acompañada de una gran cuota de fidelidad que tarde en ganarse y se pierde en segundos, y recuperarla cuesta mucho ya que deja cicatrices difíciles de borrar o camuflar.
Hacer política y trabajar en política, marca una gran diferencia, que se materializa con los del trabajo realizado. Muchas personas que se dedican a esta actividad, hacen lo que le llamo “BAM”, bulto, acción y movimiento día tras día, creyendo que no se le ve su actuar.
Los políticos descuidan su liderazgo, al descuidar a sus miembros y no valorar el trabajo arduo, desinteresado y de sacrificio que la militancia realiza por ellos, y se quejan cuando se les van a otros partidos donde se les reconoce su trabajo y valía, y los que se quedan por motivos varios no dan el paso para ser valorados, respetados y tomados en cuenta, otros se quedan esperando que se les tomen en cuenta con un nombramiento o restos de la pieza de caza.
Cuando un miembro decide irse del partido X al Y, y si X está en gobernando, se ve mal, como va hacer, es de loco, si es lo contrario no pasa nada. Pero cuando este militante tiene cierta posición en el partido y se va, es un tránsfuga. Cuantos lo hacen y no pasa nada, si lo hace un pequeño militante se le cae el mundo.
Estar en un partido o en otro es un derecho, y estar donde nos sentimos a gusto es una satisfacción saludable. Todo el que no se siente a gusto, no es valorado, no es respetado, no es tomado en cuenta, tiene todo el derecho de irse y estar en el partido que más a gusto se encuentre. Los que no sientan esta fortaleza y esperan alguna dadiva del ejecutivo o es su convicción también tiene todo el derecho legítimo de quedarse. Algunos sufren el síndrome del masoquista maltratado por un sadista que no lo valora y los trata como marionetas.
El derecho a militar en un partido donde se siente a gusto, el éxito del trabajo fluye porque el entusiasmo de trabajar con un buen líder que te valora y no te utiliza cuando tú le eres útil, hay entusiasmo, hay armonía y hay fidelidad.
Ellos se van y nosotros qué.
Nosotros nos vamos donde nos sentimos a gusto también.
Lean esto, analícelo y actúen.
José Antonio Tejada con el autor








