El «problema» del no acorde

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Por,Rita Diaz

Generalizar no es bueno. Cuando generalizamos incluimos distintas realidades bajo un solo criterio, bajo una misma perspectiva. Decir «todos» es hacer un arroz con mango, reducir a las mismas condiciones vidas, estados, esencias tan disímiles como versátiles. Digo esto para referirme específicamente a la situación que ha generado la reprobación masiva de aspirantes a maestros en nuestro país. A concurso puede ir cualquiera que tenga un título universitario relacionado con la pedagogía, áreas de saberes o con habilitación docente. A ese concurso han aplicado personas con actitudes y aptitudes, personas con buenos principios humanos y personas que no dan para otra cosa que no sea educación, personas motivadas por las aperturas a salarios fijos, becas de estudio y otros beneficios que han llegado al sector educativo. En otros países se aplica la prueba PAA para los aspirantes a estudiar educación y eso permite hacer una especie de «cedazo» que repercutirá directamente en la calidad de la educación. Deben ser los mejores estudiantes para que sean los mejores profesionales, pues sabemos el compromiso social que asume un docente. Nuestras autoridades se apropiaron de esa misión y aplican dicha prueba a nivel nacional. Igualmente, el concurso de oposición persigue encontrar los mejores maestros para que ingresen al sistema educativo dominicano. Ese es el ideal.

En este concurso hay un tremendo arroz con mango. Está el grupo de personas que aprobaron un pensum universitario memorizando material para ir a examen. Esos que estudian para pasar y carecen de habilidades para pensar. Es cierto que no es su culpa, no los enseñaron a pensar, pero están graduados y quieren un lugar en el Ministerio. Las pruebas que miden razonamiento buscan precisamente deslindar la memorización de otras habilidades de los futuros docentes. Por eso, no aprueban. Está también el grupo de personas que vivieron sus años de universidad como dice la canción «estoy aquí pero no soy yo» y quieren al final conseguir buenos empleos con poco esfuerzo y por eso están en educación. Puede que tengan capacidad para hacer grandes cosas, pero se esfuerzan poco y se conforman con el mínimo. Hay otro grupo cuyos resultados en este concurso hacen que uno como profesional se indigne y le provoquen ganas de poner a los políticos en una hoguera hasta que se consuman. Esos son los buenos estudiantes, gente capacitada, no porque pasan exámenes, sino porque tienen capacidad crítica, creativa y transformadora, promotores culturales, gente que tiene vocación de maestro y más capacidad que muchos técnicos que andan en oficina a nivel nacional, peroque reprueban el examen. Aparecen «no acorde». Y aparecen así porque no fueron recomendados por alguno de «adentro», porque no hacen campaña ni proselitismo.  

No es bueno generalizar. Hay de todo en ese concurso: gente buena y gente malsana que no respeta el esfuerzo ajeno; maestros capacitados y maestros que no dan para nada. Si queremos que educación avance hay que respetar la capacidad de cada concursante, sea del partido o no y hay, sobre todo, que sacar la política del Ministerio de Educación. Mientras tanto, que revisen los resultados y quien deba entrar que entre y el que no esté capacitado que se prepare para entrar en otra ocasión. Es mi humilde opinión.

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