
Alcalde de Licey al Medio, Domingo Almonte, califica esta actitud de » intolerable abuso de poder”
LICEY AL MEDIO, Santiago de los Caballeros.–En una acción insólita e inédita, que ha merecido el rechazo y el repudio total de la comunidad liceyana, el director regional Cibao Central de la Policía trató de impedir una fiesta patrocinada por el gobierno porque alegadamente “no tenía permiso”.
La situación generó un enfrentamiento verbal con el alcalde de este pueblo, licenciado y empresario Domingo Amonte, quien representa en la alcaldía local a los partidos Justicia Social (JM), que dirige Julio César Valentín, y al Revolucionario Moderno (PRM), que sirvió de aliado en las pasadas elecciones municipales del 2024 en este municipio.
La fiesta se celebraba tranquilamente en el Parque Municipal con el patrocinio de la Presidencia de la República, la Federación Dominicana de Municipios y la Liga Municipal Dominicana (LMD). La misma estaba prevista para finales de diciembre pero, por las condiciones climatológicas adversas, fue pospuesta para este sábado 17 de enero.
Esta actividad estaba en pleno desarrollo cuando, de repente, se presentó el general Juan Bautista Jiménez Reynoso, director del Comando Regional de la Policía con asiento en Santiago, y quiso paralizar la misma sosteniendo, según testigos, “de que no había permiso por parte de las autoridades para llevarla a cabo».
De inmediato, el alcalde Domingo Almonte, quien además es en la actualidad un exitoso empresario en este pueblo, calificó la acción del oficial “como temeraria y abusiva”. Oficial y alcalde, dicen personas presentes, se enfrascaron en una peligrosa discusión que no llegó a mayores por la intervención de terceros.
UN ABUSO DE PODER
“Esto es un inaceptable e intolerable abuso de poder”, sostuvo Almonte ya que se trata de una actividad normal. La amenizaban Dalvin La Melodía y Shelow Shaq. El general se presentó, cercano a las 11 de la noche, cuando este último grupo se encontraba en tarima. Todo, hasta ese momento se desarrollaba con total tranquilidad y el disfrute de millares de personas.
Pero el general Jiménez Reynoso llegó de manera agresiva, cuenta el alcalde, y trató de impedir la música enfrentándose ambos de manera verbal. Almonte alegaba que no había problemas para esta actividad ya que la patrocinaba el mismo Gobierno Central y la LMD y que correspondía a la fiesta navideña suspendida a finales de diciembre.
“Esta fiesta tenía lugar dentro de los parámetros establecidos en la resolución del Ministerio de Interior y Policía, respetando los protocolos correspondientes y en apego a las leyes consagradas en la Constitución de la República”, dijo el alcalde liceyano todavía con cierta indignación por lo ocurrido.
Asegura que no había ninguna razón para que el oficial se presentara con una actitud desafiante, arrogante, prepotente y amenazante y que si las cosas no pasaron a otros términos, fue por la intervención de gente sensata y al comportamiento del público. “Pero el oficial pudo provocar una tragedia con su comportamiento”, insistió el funcionario municipal.
Ante esta situación, el alcalde hizo un llamado enérgico y directo al presidente Luis Abinader, a la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, y al director general de la Policía Nacional, general Ramón Antonio Guzmán Peralta, para que se adoptaran las medidas correspondientes. Señaló que quienes ostentan posiciones de mando deben ser ejemplo para los agentes bajo su responsabilidad y no promover prácticas contrarias a la convivencia, el orden y el respeto institucional.
«Señor presidente, lo están engañando con la reforma policial. El manejo abusivo del general Jiménez Reynoso en una actividad patrocinada por su gobierno, pone de manifiesto que una cosa es la teoría y otra la práctica. A la Policía Nacional no le luce este tipo de acciones, y mucho menos a su gobierno, que ha hecho todo lo humanamente posible para mejorar la calidad de vida de los agentes. Por lo tanto, esperamos que se tome cartas en el asunto», insistió Domingo Almonte.
Dijo que, particularmente, su compromiso es con el orden, el respeto a la ley y la convivencia pacífica, al tiempo que insistió en la necesidad de que los procesos de reforma policial se reflejen de manera efectiva en el accionar diario de los mandos y agentes en los territorios.








