
En el avión había otro tripulante, por lo que la operación de búsqueda continúa. Irán, por su parte, ha instado a la población a entregar a cualquier «piloto enemigo» a la Policía y ha ofrecido una recompensa para quien lo haga
Irán ha derribado este viernes, por primera vez desde el inicio de la guerra en Oriente Próximo, un caza de Estados Unidos. Se trata de un F-15E de la Fuerza Aérea. Tras el ataque, que ocurrió en territorio iraní y que fue confirmado por funcionarios estadounidenses a Reuters y The New York Times, se puso en marcha una operación de búsqueda y rescate para hallar a posibles supervivientes. Poco después, funcionarios del Gobierno estadounidense confirmaron a la cadena CBS News que un piloto ha sido rescatado con vida, aunque todavía se desconoce su estado de salud. Solo se sabe que está recibiendo atención médica. En el caza había otro piloto, por lo que la operación de búsqueda, en la que también está participando Israel, continúa.
Irán fue el primero en informar del ataque perpetrado por su Ejército. Un portavoz de la Guardia Revolucionaria indicó en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Mehr que la aeronave estadounidense fue alcanzada con éxito gracias a sus sistemas de defensa aérea. Además, señaló que el avión —que había sido identificado inicialmente como un F-35— quedó «completamente destruido» y que debido a la explosión era «poco probable» que el piloto hubiera podido salvarse. Poco después, la televisión iraní informó que un tripulante se habría eyectado del avión, instó a la población a entregar a cualquier «piloto enemigo» a la Policía y prometió una recompensa para cualquiera que lo hiciera. La agencia Mehr aseguró que un helicóptero estadounidense también fue impactado por un proyectil, aunque EEUU todavía no lo ha confirmado.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha confirmado a la cadena CBS que el presidente EEUU, Donald Trump, ya ha sido informado del derribo del avión. Este sería el cuarto F-15 atacado desde que EEUU e Israel iniciaron los ataques contra Irán el pasado 28 de febrero y tras la escalada de Teherán a países vecinos. Los otros tres ocurrieron en un incidente de fuego amigo en Kuwait al inicio de las hostilidades, pero los tripulantes pudieron ser rescatados.
El 19 de marzo, el Ejército estadounidense confirmó el aterrizaje de emergencia de uno de sus F-35 en una base en Oriente Próximo tras «una misión de combate» en Irán después de que la Guardia Revolucionaria iraní asegurara haber alcanzado el aparato. Aunque las autoridades estadounidenses afirmaron que la aeronave había aterrizado con éxito, la Guardia Revolucionaria reivindicó el ataque y señaló que el avión había sido «alcanzado» y presentaba «graves daños».
El ataque de este viernes ha tenido lugar después de que al menos ocho personas hayan muerto y otras 95 hayan resultado heridas en varios bombardeos por parte de Estados Unidos en la provincia iraní de Alborz en los que ha destruido el puente B1, el más largo de Oriente Próximo.
El derribo en territorio iraní supone un nuevo paso de la operación Furia Épica, como bautizó la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, al operativo conjunto contra Teherán, después de que, hace dos días, el mandatario prometiera atacarle «con dureza» durante las próximas dos o tres semanas. Trump ofreció un discurso a la nación este miércoles en el que, lejos de declarar el fin de la guerra, no concretó detalles de cómo se llevarán a cabo las supuestas últimas semanas de conflicto, ni de la apertura del estrecho de Ormuz.
Hasta ahora, las autoridades de Irán han confirmado más de 2.000 muertos por la ofensiva de EEUU e Irsrael, entre ellos destacadas figuras como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib, respectivamente, así como altos cargos de las Fuerzas Armadas y otros organismos de seguridad.
Fuente: 20 Minutos





