
Por Dr. JL Encarnación
Muchas veces lo que se calla, causa más Impresión que lo que se dice.
Píndaro.
No es nuevo escuchar a las personas decir que la política no es lo que era antes, que ha cambiado y, hasta que es corrupta en todas sus facetas y en todos los países donde la contienda electoral produce matices que escapan a la simple lógica.
Si nos detenemos a analizar sobre la verdadera esencia de la política, cambiaría mucho nuestro juicio de valor sobre la misma, ya que ella es una ciencia o conjunto de actividades que en algún momento se asocian con la toma de decisiones en un grupo u otras formas de relaciones de poder entre individuos, como la distribución de recurso o el estatus.
Es considerada como un arte, doctrina o una práctica relacionada al gobierno de los Estados, promoviendo la participación ciudadana al poseer la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para garantizar el bien común en la sociedad.
También es un conjunto de decisiones y medidas tomadas por diferentes grupos de personas que ostentan el poder para organizar una sociedad o grupo particular. Es considerada como una forma de ejercer el poder.
Visto esto, no es la política la causante de todos estos percances y confusiones y hasta devaneos que se suscitan durante la actividad política por los que se hacen llamar políticos y que hacen y deshacen, dicen y desdicen, coherentes e incoherentes y hasta complacientes.
El gran desencanto que la población manifiesta producto de los percances que sufre la política por sus actores es compleja y variada, como diversas y múltiples su soluciones.
Vemos por doquier irrespeto y desconsideración de políticos y comunicadores que tergiversan informaciones, como si hacer o decir falsedades no perjudicara a terceros y a ellos mismos.
Considero que la incoherencia, incongruencia, el irrespeto, la falsedad, la mentira, engaño, fraude, intolerancia, incumplimiento a un pacto, violación a la ley y a los estatutos, son los que producen los percances que la población ve a diario en el actuar de los políticos y culpan a la política y no debe de ser.
Hay que asumir responsabilidades, actualmente vemos que activistas políticos se presentan a unas elecciones y si estas no les son favorables, o no obtienen los resultados que esperan o que les han vendido, piensan que se les ha hecho fraude (que podría ser), que les han engañado y no piensan que es que no han hecho un verdadero trabajo, que no son verdaderos líderes; y entonces creen que la solución es irse del partido por el que se presentaron o difamar a sus compañeros.
Estos percances son normales (entre comillas) en los políticos que no son tolerantes y no tienen una visión clara de que en política ocurren cosas y que debajo del sol y sobre la tierra ocurre cualquier cosa.
No podemos ver la política únicamente desde el estilo de Maquiavelo, donde el político busca a través de la política el poder por el poder.
Hay que fortalecer la política contemporánea, que sea lo que fue en sus orígenes, su razón de ser, que los políticos entiendan que si van hacer política es por un bien colectivo y no una empresa particular o un club de amigos.







