Los asnos hablaron

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Vìctor Elìas Aquino

Pensé que, si en sólo un parpadeo de ojos, los borricos de  este mundo de la información, el concomiendo  y la Internet  hablaran; lo primero que se les ocurriría es  decir que –no hay novedad- bajo el astro sol que ya un pollino, en este caso el de Balaam, lo hizo en el pasado.

Estos  animales,  a los que no deberíamos llamar como tales, soltarían con sus patas y sus cabezas  las amarras del tiempo y el sideral espacio, lanzarían de un tirón las monturas a las cercas máslejanas.

Y hablando, lo harían como en la escuela primaria, separando en sílabas,  con voces hermosas en poesía como la de  Pablo Neruda y dirían al unísono: –No so-mos bru-tos…

Sus palabras viajarían hasta los  confines del sistema solar, el cinturón de asteroides y hasta másallá de  los lugares de los que la ciencia ha soñado.

Es tiempo de redes, enmarañadas como las madejas y los hilos de la infancia; todo  vuela en millonésimas de segundos, las agencias de prensa de los cinco continentes reportan que en un hecho insólito, en un abrir y cerrar de ojos,  todos esos  -animales- se  encaminan a paso lento pero seguro sobre    calles, autopistas, grandes avenidas, trechos, valles y montañas para ir a presentar querellas-denuncias ante  jueces y fiscales de instrucción por  los delitos de difamación e injuria; debido a que por siglos han escuchado en silencio toda la palabrería de hombres y mujeres sin freno en sus bocas.

En  una primera declaración, solo dejaron en claro que: ¡No son tontos!

Pero, no  se quedaron ahí, tienen las grabaciones de las vejaciones y el memorial de agravio que  está  registrado  en el primer libro que  salió de la imprenta de un caballero, Johann Gutenberg,   a mediados del siglo XIV.

A la sazón, el  expediente está compuesto por gran cantidad de cajas y cajas, que tienen tantos folios como el  número total de hojas de todos los libros  que se han escrito  e impreso en la humanidad, hasta el inicio de este siglo XXI.

Y como la ciencia y la conciencia de los hombres avanzan, –y no hay jueces que se corrompen, los magistrados y funcionarios de la justicia no tienen otro camino que condenar a todas las personas que insultaron o dieron latigazos o les pusieron cargas a las víctimas en cuestión que no podían coartar.

Los burros,  tienen en sus memorias, en sus  ADN,que en el pasado un hombre que estuvo en la tierra montó sobre uno de ellos, y que, en este tiempo,  ese ser viviente pisaba alfombras multicolores y un lecho de flores era su camino, y  recuerdan todavía el coro  y alabanzas que recibió ese hombre antes de morir en una cruz, en  ese día que había un arco de nubes multicolores.

Entonces, todos los abusadores y maltratadoresserían condenados al pago de las costas y además se les aplicarían penas suplementarias.

No se sabe quién educó a esos animales en el bien y en la decencia, que  en algunos casos supera el de los humanos; todos los burros dijeron a una voz que: No guardan resentimientos, y que, ellos prefieren seguir siendo roznos con tal de ser tratados con humanidad.

El pedido fue acogido por los jueces, y de ahora en adelante, todos los burros deben ser tratados con dignidad, y entre las disposiciones   figura que: No se colocará bajos sus lomos cargas superiores a las que puedan llevar, recibirán planes de salud complementarios, como los de la seguridad social.

Otras conquistas son: Desayuno, comida, cena, horario reglamentado de  labores en arreglo con la oficina de Meteorología; de modo que no mueran ahogados por las inclemencias del tiempo.

Poco antes de concluir la redacción de la sentencia, los magistrados volvieron a preguntar  a las víctimas si tenían algún nuevo pedido a los que todos respondieron a coro; “Que todo el mundo nos trate como Jesús trató al pollino que montó en su entrada en Jerusalén”…

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