
Santo Domingo.- El aplauso fue de pie. Así de cálida, entusiasta, fue la bienvenida que le dio este domingo la concurrencia a los nuevos miembros del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
Nurys Arias (voleibol), la tercera integrante del núcleo de «Las Reinas del Caribe» en ser inmortalizada; Katty Acevedo (karate), Eleucadia Vargas (judo), Kellvin de León( balonmano), tres fieras de las damas del deporte, así como Efraín Valdez-Francisco Cordero (peloteros), Francisco García (baloncesto),Fernando Teruel-Héctor J. Cruz (propulsores) y Modesto Castillo (atletismo) entraron por la puerta grande al sagrado templo.
Ninguno soñó que tocaría el cielo con las manos ni la gloria de cerca. Impensable que serían parte del Olimpo del deporte dominicano.
“Con el permiso de los curas y con el permiso de los pastores…el atajo más cercano para llegar a Dios es el deporte”, afirmó el entrenador Fernando Teruel, quien se resistió a llevar un discurso escrito, como se estableció y lució como en su cancha, dejando una pieza de colección.
La familia, los entrenadores, la importancia del deporte, las personas que le tendieron la mano en sus inicios y la patria chica estuvieron en el discurso de cada uno.
Héctor J. Cruz también recurrió al túnel del tiempo para resaltar que en el año 1973, el doctor Luis Ramón Cordero, vicepresidente de Publicaciones Ahora, le dio la oportunidad de escribir en el vespertino El Nacional a los fines ver si el novato que quería ser periodista tenía algo en la bola.
Francisco García, con diez años en la NBA, donde ostentó el rango de capitán de Sacramento King, resaltó que su mayor orgullo ha sido vestir el uniforme de la selección nacional de baloncesto, con la que fue un actor de primer orden en la más importante medalla obtenida por la misma, la plata en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003.
Su voz se quebró cuando agradeció el respaldo recibido por parte de Pedro Pablo Pérez. Una muestra de ello es que le eligió como su edecán en el momento cumbre de su vida.
Pérez, un ex armador que desde hace unas tres décadas recluta talentos en Estados Unidos, sobre todo en Nueva York, donde reside, le dijo que sería NBA y en efecto así fue luego de tener un fructífera parada con la Universidad de Lousville.
“Pero eso no fue lo mejor que pasó en mi carrera. Lo mejor que pasó en mi carrera fue cuando me puse el uniforme de República Dominicana”, enfatizó el otrora delantero de 6´7 de estatura, provocando un cerrado aplauso. “Jugar en el Palacio de los Deportes (Profesor Virgilio Travieso Soto) y ser selección del país eran mis sueños”.
Fuente: Listin Diario







