
Sanidad ha anunciado que reforzará la estrategia de vigilancia y vacunación contra el virus
El Ministerio de Sanidad ha anunciado que reforzará la estrategia nacional contra el sarampión, después de haber recibido la notificación oficial del Comité Regional Europeo de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola (CRV), organismo de expertos independientes adscrito a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la que se comunica que se ha reestablecido la circulación endémica del virus en España tras la evaluación anual de los datos epidemiológicos y de laboratorio de 2024.
Aunque tal y como expone la cartera encabezada por Mónica García «el CRV reconoce la alta calidad de la información remitida por el Comité Nacional de Verificación con datos procedentes las autoridades españolas», la institución europea concluye que los datos actuales no permiten descartar que se haya venido produciendo una «transmisión sostenida» del sarampión en el Estado.
Esta decisión, continúa el comunicado, «no afecta a la rubeola [una de las tres enfermedades que cubre la vacuna triple vírica junto al sarampión, siendo la tercera las paperas], respecto a la cual España mantiene el estatus de eliminación».
Además de nuestro país, otros cinco han pasado de una situación de eliminación al restablecimiento de la transmisión: Armenia, Austria, Azerbaiyan, Uzbekistán y Reino Unido. Con ello, la contagiosa enfermedad ha pasado a presentar una circulación persistente en 13 países de la región europea de la OMS, teniendo en cuenta también que Francia, Alemania e Italia han pasado de un escenario de transmisión interrumpida a uno de circulación sostenida.
Sanidad declara el documento que «España mantiene su firme compromiso con la eliminación del sarampión, estatus que fue certificado por la OMS en 2016, por la ausencia de circulación endémica durante un período de 36 meses, y ya trabaja en la actualización del Plan Estratégico para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola con el objetivo de recuperar el reconocimiento». Entre los objetivos de esta estrategia están «reforzar la cobertura de vacunación y el sistema de vigilancia, y garantizar una respuesta coordinada entre todos los niveles de la administración sanitaria».

Los casos se han duplicado en un año
Hay que apuntar que el aumento de casos de sarampión se produce también a niveles tanto global como europeo. Concretamente, detalla el ministerio citando datos del Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), se notificaron en 2024 35.212 casos en la Unión Europea/Espacio Económico Europeo (UE/EEE), casi diez veces más que el año anterior (cuando se registraron 3.973).
En lo que respecta a España, si en el año 2023 el boletín epidemiológico del Instituto de Salud Carlos III reportaba apenas 11 casos en nuestro país, en 2024 la cifra de casos confirmados se había disparado hasta los 227 (de 467 sospechosos). Y, aunque hablamos de datos no contemplados por el análisis del CRV, Sanidad confirma que la tendencia al alza ha continuado este año, en el que se han registrado casi el doble, 397 casos confirmados de un total de 971 sospechosos
Sea como sea, la mayoría de los contemplados en la evaluación de 2024 continúan siendo importados (un 23,3%, «principalmente desde Marruecos y Rumanía» de acuerdo a la nota de prensa del ministerio) o relacionados con importaciones verificadas (un 44,9%), pero hay un porcentaje importante (un 32,2%) en los que no es posible establecer el origen de la infección.
En 2024, según los datos que aporta Sanidad, se registraron 30 brotes en 12 comunidades autónomas. Por lo general, son eventos de pequeño tamaño y duración limitada, pero en una instancia se produjo un brote de 52 casos activo durante tres meses, vinculado a población infantil con baja cobertura vacunal.
Organismos como la propia OMS han atribuido el fenómeno global del aumento de casos del sarampión al descenso de las tasas de vacunación. Hay dos factores principales: en países de ingresos más bajos, pesa el esfuerzo para los sistemas sanitarios que supuso la pandemia de covid-19, ya que obligó a relocalizar recursos desde otros programas incluyendo los destinados a combatir el sarampión; y en otros de ingresos más elevados, el auge de movimientos antivacunas y escépticos.
Con todo, parece que España se mantiene ajena a esta tendencia, y aún conserva tasas vacunales muy altas (según el ministerio, a nivel nacional en 2024 eran de un 97,3% para la primera dosis y un 93,8% para la segunda), prácticamente el umbral en el que se logra una inmunidad grupal efectiva (el 95% con ambas dosis).
Eso no implica, no obstante, que nuestro país sea inmune a lo que sucede internacionalmente y, precisamente, Sanidad achaca el cambio de estatus a este contexto: «La situación en países de nuestro entorno», reza el comunicado remitido a los medios, «muestra un aumento generalizado de casos y brotes de sarampión».
«La circulación del sarampión durante los últimos meses en diferentes países ha ralentizado el camino hacia la eliminación de la enfermedad a nivel global, restableciéndose la circulación endémica en más países», continúa.
En la actualidad, no existen fármacos antivirales para combatir el sarampión cuando se contrae, por lo que la principal línea de tratamiento es el soporte del paciente y el manejo sintomático. Es decir, que la mejor herramienta que tenemos para luchar contra la enfermedad es la prevención a través de programas de vacunación extensivos y eficaces.
Sobre ello, el ministerio es tajante: «La inmunización con la vacuna triple vírica sigue siendo la medida más eficaz para prevenir el sarampión«. De hecho, explica que «de los 227 casos confirmados [en 2024] 160 no estaban vacunados y 7 contaban sólo con una dosis».
Finalmente, recuerda las recomendaciones emitidas el año pasado al respecto, que pasan por: garantizar una cobertura vacunal superior al 95% para ambas dosis, especialmente en población infantil y grupos de riesgo; desarrollar estrategias específicas dirigidas a colectivos con baja cobertura vacunal, con el objetivo de reducir el número de personas no protegidas frente al virus; aprovechar cada contacto con los servicios sanitarios para revisar y actualizar el estado vacunal (sobre todo en personas que vayan a viajar a países con alta incidencia de la enfermedad); y promover la difusión de información a la población general sobre la enfermedad, su prevención y su mecanismo de transmisión, así como acerca de cómo actuar si aparecen síntomas de la infección.
Fuente: 20 Minutos







