Fidelidad y Política

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  1. Rafael Santos

Tanto la palabra Fidelidad como Política, son terminologías que a la hora de ser analizadas encierran en su interior todo un océano, las cuales si no se saben interpretar, pues lamentablemente, el barco de la Ética, sencillamente lo más probable es que se encalle con la primera roca que encuentre.

Fidelidad, es lo mismo que actuar con la verdad y por la verdad, mientras que Política es el arte de servir con eficacia y ética ante el pueblo y para el pueblo.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando estos dos términos son colocados en un mismo carril pero que a mitad de camino la primera falla para coger otro rumbo? Sencillo, la segunda se coloca en una situación peligrosa en donde casi siempre aflora por las rendijas de la traición el fantasma del transfuguismo que es lo mismo que decir, el cambio de ideología y por lo tanto, comienzan a suceder una serie de eventos, los cuales quitan legitimidad a la institucionalidad y tanto las palabras ética como la moral, se van de vacaciones hasta perderse muchas veces en el turbulento proceder de quienes pasan de un lugar a otro.

En nuestro ejercicio periodístico, el cual iniciamos en el 1997, específicamente el 2 de febrero, en los periódicos Hoy y El Nacional, medios para los cuales laboramos desde la citada fecha, no había visto un panorama tan confuso y tan sobrecargado de una rara atmósfera, en donde observo por doquier fantasmales figuras que en la mañana están en un lado, en la tarde en otro, en la noche en otro y en la madrugada sueñan con otras realidades, es decir, que muchos ni siquiera a sus pensamientos les están siendo fieles, mucho menos a quien dicen seguir y llamarle señor.

El alto grado de indelicadeza, las bajas actuaciones de algunos de los que se creen tener las verdades agarradas por…. más la poca profesionalidad de otros para desenvolverse en medio de las confrontaciones de las ideas con la altura que demandan estos nuevos tiempos, entre otras necedades, son de los elementos que obligan a cualquier mortal que busque el lado bueno de las cosas, a refugiarse dentro de sí mismo y solo hacer contubernio con las nubes, pues a lo mejor sean estas las mejores compañías para no sufrir los embates de tantas películas fantasiosas como las que se presentan con múltiples caretas en esta triste sociedad.

El que tenga oídos para oír que oiga, el que tenga ojos para ver, que vea. Mateo 13:9

Tomado del libro de nuestra autoría: Nociones de políticas contemporáneas, como se hace política en un país contemporáneo.

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