QUÉ NEGOCIAZO!

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Tony Pina
Altheus Jeremy es un «garzón» (muchacho) que este 27 de diciembre cumplirá 18 años, pero a tan corta edad ya ha sufrido los rigores de la inclemente política migratoria dominicana.
Su historia es idéntica a la de miles de indocumentados haitianos: Caminaba una tarde de septiembre por la avenida Sarasota cuando, de pronto, tres agentes de Migración le ‘echaron el guante’ y rápidamente lo lanzaron como un racimo de plátanos al interior de una «camiona» , juntos a otros haitianos también indocumentados.
Quienes luego narraron en el sector Bella Vista la suerte que corrió el desdichado ‘petit’ coincidían en señalar que éste apenas había bajado de un andamio de un edificio en construcción de 23 pisos cuando se produjo el apresamiento.
Sin embargo, fue una semana después cuando vine a darme cuenta de lo que le había sucedido al haitianito que todos los fines de semana me hacía mandados y recogía y botaba la basura en el vecindario.
Altheus me hizo mucha falta, porque no sólo le inquiría a cada instante sobre Haití, sino que me ayudaba a repasar las lecciones de francés que dos veces a la semana estudio en la Academia de Idiomas Europea, ubicada en Bella Vista.
Los días pasaban como rápido pasó el mes de octubre y ya de Althues ni siquiera sus compatriotas se recordaban.
Este viernes, 22 de noviembre, lo vi que presuroso corría hacia mí para abrazarme y luego contarme la odisea que tuvo que pasar al ser deportado y lograr volver a Santo Domingo.
Los agentes de Migración, a sabiendas que él es nativo de Ounaminthe (Juana Méndez) porque no se cansó de decírselo, lo trasladaron a Veladere a través de Elías Piña.
A las diez de la noche se produjo la deportación, y desde entonces caminó entre áridos montes seis horas hasta llegar de madrugada a Tirolí, en donde un motoconcho haitiano lo llevó cerca de Dajabón por RD$1,500, dinero que tenía bien escondido en sus zapatos para que los agentes migratorios no se lo cogieran.
Como pudo llegó a su casa en Ounamithe y se tiró a dormir en la cama de su madre; pero al cabo de varios días Altheus emprendió nuevamente el camino de regreso a Santo Domingo, luego de coger prestado la suma de RD$6,000 para pagar «peaje» a unos guardias que el ministro de Defensa dice a cada rato a los periodistas que le entrevistan el mismo clichep: «la frontera está sellada».
Mientras, al igual que Altheus, decenas de haitianos penetran la frontera de la banda norte y vuelven sin ningún tropiezo a Santo Domingo.
Qué negociazo! (Tony Pina)

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