
«Cosas veredes»
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Por Freddy González
Después de que la dupla Trump-Netanyauh, decidiera de forma subrepticia con sobrada premeditación y cálculos errados el asesinato del Ayatollah Alí Jameneí; acontecido el 28 de febrero, cuando los ejércitos coaligados de Estados Unidos e Israel, bombardearon la residencia de Jameneí como parte de una serie de ataques con misiles en los alrededores de Teherán, provocándole la muerte.
Y donde también, fallecieron su esposa Mansoureh Khojasteh Bagherzadeh, dos días después, su hija Boshra Jameneí, una nieta de 14 meses, Zahra Mohammadi Golpayegani, su nuera Zahra Haddad-Adel y su yerno Mesbah Bagheri Kani y parte de su estado mayor incluyendo el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur.
Justo en el Sagrado mes del Ramadán, acción que, según sus cálculos provocaría la caída del régimen en una semana y a casi un mes de la arriesgada, aventurera y criminal acción, la situación es totalmente diferente y los resultados no son los esperados.
Después de cuatro semanas el gobierno iraní sigue en pie, y la esperada revuelta del pueblo en su contra fue un invento para justificar su aventura.
Los ataques de las fuerzas coaligadas estadounidenses e israelitas han dejado centenares de víctimas en la población civil y destruido partes de estructuras económica y militar iraní, pero no han logrado doblegar a las autoridades a aceptar las condiciones que le quieren imponer para su llamado cese al fuego y a una negociación bajo sus dictámenes.
Mientras Irán no ha sido derrotado en la semana prevista, los sistemas de defensa de Israel han sido vulnerados, creando un pánico en la administración sionista; los contribuyentes estadounidenses han visto malgastar sobre los 20 mil millones en 4 semanas, una parte de aliados han tenido que sufrir la consecuencia de esta acción aventurera y la gran mayoría no se ha dejado arrastrar a la misma.
Los cálculos han fallado y la situación no ha salido como ilusamente la planearon, por lo que hoy buscan un desesperado alto al fuego y acuerdo de paz.
La mayor demostración del fracaso de esa aventura es el llamado de Benjamín Netanyahu, para que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), organización global que protege los derechos de niños, niñas y adolescentes, condene a Irán por violación de los derechos humanos por la lamentable pérdida de tres niños israelitas muertos y 18 heridos por la respuesta iraní a sus constantes ataques, algo sumamente doloroso.
Pero Netanyauh olvida que dentro de los 72 mil muertos que su ejército ha causado al pueblo palestino de la Franja de Gaza, hay casi 20,000 niños, de los cuales más de 1,000 no tenían un año, según Save the Children.
Cuarenta y dos mil han resultado heridos, 21 mil han resultado con discapacidad permanente, una cantidad indeterminada de desaparecidos y más de 17 mil huérfanos según la misma institución.
Aunque, su pedido a la ONU causó risa, de verdad que lo que causa es indignación, porque hay que sufrir de amnesia o ser muy caradura para pedir lo que usted no ha hecho, convirtiéndose en el presente siglo, en la principal causa de muerte infantil en el mundo después de la COVID 19.
Por eso repito, ante el pedido insólito de Netanyahu a UNICEF, como dijo Don Quijote a su escudero Sancho Panza, » Cosas Verdes…»






