
Varios países europeos han acusado a Rusia de haber utilizado la toxina que produce una rana para acabar con la vida de Alexei Navalni. Rusia habla de «confabulaciones de Occidente»
La toxina de la rana dardo habría sido la encargada de acabar con la vida de Alexei Navalni. De ahí habría salido el veneno por el que murió. Es originaria de Sudamérica y letal…incluso en dosis microscópicas. Creen que la toxina que produce, la epibatidina, se podría haber fabricado en un laboratorio. Rusia niega todas las acusaciones y asegura que son invenciones de Occidente para poner en contra del Kremlin a la sociedad. Asegura que nadie se va a creer «esa tontería sobre una rana».
Se cumplen dos años de la muerte de Navalny
En esta remota prisión del ártico murió hace justo dos años Navalny. Era de máxima seguridad, la más estricta de Rusia, y allí hay unos 1.000 presos. También desvelaron fotos del estado en el que quedó su celda mientras él agonizaba, algo que denunciaron miembros de su fundación.
La pesadilla rusa de Putin
Este líder ruso fue la peor pesadilla de Putin durante mucho tiempo. Se hizo famoso por denunciar casos de corrupción de las altas esferas rusas. Durante años lo persiguieron, detuvieron y acosaron a su familia. Mientras el Kremlin negaba todas las acusaciones. En 2020 le envenenan en esta habitación de hotel en Siberia. En una de las botellas de agua que encontraron en su habitación estaría la sustancia que utilizaron para intentar acabar con su vida. Se trata del Novichok, un agente nervioso letal casi indetectable… que creó Rusia en torno a la década de los 80, pero sobrevivió y lo encarcelaron hasta su muerte.
Otros envenenamientos relacionados con el Kremlin
El de Navalny no ha sido el único envenenamiento relacionado con el Kremlin. El expropietario del Chelsea, Roman Abramovich, mostró síntomas de intoxicación en 2022, aunque sobrevivió. El candidato proeuropeo ucraniano Viktor Yushchenko fue envenenado durante su candidatura a la presidencia. Aquí tienen su antes y después. Ganó el líder prorruso. El exespía ruso Alexander Litvinenko desertó de los servicios de inteligencia rusos y se refugió en Londres. Allí compartió té con dos exagentes rusos. Cayó enfermo y murió semanas más tarde.
Fuente: 3N







