Tomo la palabra

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Danilo Cruz Pichardo

danilocruzpichardo@gmail.com

Las primarias del domingo

         No debería de haber inconveniente alguno con las elecciones primarias automatizadas, en la medida en que sus resultados se correspondan con la intención del voto del elector. Si cada precandidato presidencial, municipal y legislativo —de los miles que hay en todo el país—  es electo con pulcritud y transparencia estaríamos dando un salto cualitativo, en término electoral, que motiva a la celebración, pues es la democracia que se fortalece.

         La principal ventaja que ofrece el voto automatizado es la rapidez del conteo, una rapidez que se aproxima a la inmediatez, por lo que en cuestión de horas de haber cerrado los centros de votación la población podría obtener resultados definitivos de parte del órgano autorizado, la Junta Central Electoral. Es lo que se estila en países desarrollados y no desarrollados donde se ha implementado este tipo de votación.

         Constituye, empero, una prueba de fuego para la Junta Central Electoral, porque  del éxito de los resultados de estas primarias dependerá su credibilidad para organizar y arbitrar los certámenes municipales de febrero y los legislativos y presidenciales de mayo del año entrante.

         De manera, que el objetivo fundamental de la JCE debería basarse en la buena organizacióny el éxito en todos los órdenes del eventocomicial. Inclusive en la prevención de incidentes que puedan derivar en hechos lamentables y que empañen la eventual lucidez de la contienda  interna de los dos principales partidos políticos de la República Dominicana.

         Se sabe anticipadamente que en el PRM no habría mayores problemas, debido al amplio margen de puntuación que hay entre los dos contendientes principales, conforme al grueso de las firmas  encuestadoras. Es tanto así, que el ingeniero Hipólito Mejía no debería de esperar que le cuenten los votos, pues su prestigio, en su condición de ex presidente, se afectaría. Lo aconsejable sería la búsqueda de un entendimiento.

         En el PRM todo está definido y sólo un fraude monstruoso, producido a través de los mismos equipos de la JCE, explica que los resultados de los estudios de opinión no se confirmen el domingo.

         Todos abogamos por la  transparencia y el respeto a la voluntad de los electores en lo que concierne a las primarias de las dos fuerzas políticas mayoritarias. Sin embargo,  no se descarta que se produzcan conflictos —y no necesariamente por culpa de la JCE— en el Partido de la Liberación Dominicana, por los intereses envueltos y el desbordamiento de las pasiones.

          El doctor Leonel Fernández no acepta derrota y posiblemente se juega su última carta dentro de la organización política que preside. Y Gonzalo Castillo representa al presidente Medina. Medina ha controlado al oficialismo en los últimos años y en este evento pone en juego su liderazgo y su futuro político.

         Gonzalo podría ganar perdiendo, pero Danilo Medina no. Si Gonzalo pierde al jefe de Estado se le observaría como el gran derrotado. Y las implicaciones de una eventual derrota para el sector oficialista, dentro del PLD, son preocupantes. Es ahí, precisamente, que radica una lucha de vida a muerte.

         El que gane en el PLD, cualquiera de los dos puede ganar, necesita un margen considerable, porque de lo contrario vendrían impugnaciones y elevación de instancias ante el Tribunal Superior Electoral, situación que agudizaría la crisis que atraviesa el partido gobernante, un partido que se ha quedado sin árbitros internos, porque todos los miembros del Comité Político están adheridos a uno u otro sector

         Esperamos con ansias las primarias del domingo, pero resulta imposible establecer algunos resultados, sobre todo las consecuencias que podrían derivarse de ese histórico acontecimiento político, donde por primera vez las elecciones internas de los partidos son organizadas por la Junta Central Electoral.

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