
La guerra en Oriente Medio entra en una fase crítica tras el ultimátum de Donald Trump a Irán para reabrir Ormuz antes del martes o afrontar ataques, en medio de una escalada militar y versiones enfrentadas sobre el terreno
La guerra en Oriente Medio entra en una fase crítica tras el ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha dado a Irán de plazo hasta la tarde del martes para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz: «Si no hacen algo antes del martes por la tarde, no les quedarán centrales eléctricas ni puentes en pie», advirtió en una entrevista, reforzando después el mensaje en su red social con un escueto: «¡Martes, 20.00 h!».
La presión se produce en medio de una escalada de tensión marcada por operaciones militares y versiones contradictorias sobre el terreno. Trump aseguró este domingo que fuerzas estadounidenses lograron rescatar con vida a un piloto cuyo caza F-15 había sido derribado en territorio iraní, controlado por la Guardia Revolucionaria. Según su relato, el militar permaneció siete horas escondido en una zona montañosa antes de ser recuperado en una operación «de las más audaces de la historia», ejecutada a plena luz del día con apoyo de helicópteros, aviones C-130 y datos de inteligencia de la CIA. El presidente afirmó que el piloto fue localizado «sano y salvo», y más tarde cambió de parecer y dijo que estaba «gravemente herido».
Sin embargo, desde Teherán la versión difiere radicalmente, calificando la operación como un «fracaso». Las autoridades iraníes denunciaron que al menos cinco personas murieron y siete resultaron heridas en el suroeste del país durante una operación atribuida a Estados Unidos e Israel vinculada a ese supuesto rescate. El portavoz militar iraní aseguró haber frustrado la misión y acusó a Trump de difundir «mentiras», en un nuevo episodio de guerra informativa que acompaña al conflicto iniciado el pasado 28 de febrero.
En paralelo, Trump elevó aún más el tono contra Irán al exigir la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial, llegando a escribir en su red social ‘Truth Social’: «¡Abrid el puto estrecho, locos cabrones!». La amenaza ha encontrado una respuesta igualmente contundente desde la República Islámica. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que Washington «no obtendrá nada mediante crímenes de guerra» y defendió que la única salida pasa por respetar los derechos del pueblo iraní. Otros dirigentes iraníes alertaron de que los «movimientos imprudentes» de Trump podrían arrastrar a la región a un «infierno viviente».
Mientras tanto, el conflicto sigue extendiéndose por otros frentes. En el sur del Líbano, al menos siete personas, incluida una niña, murieron en un ataque israelí contra la localidad de Kfar Hatta, en Sidón, en medio de la intensificación de los bombardeos y las órdenes de evacuación en zonas vinculadas a Hizbulá.
En este contexto de creciente violencia y amenazas cruzadas, el papa León XIV hizo un llamamiento a la comunidad internacional para no caer en la indiferencia. Durante su mensaje de Pascua, convocó una vigilia por la paz en el Vaticano y pidió «hacer oír el grito de paz que brota del corazón», lamentando que el mundo se acostumbre a la guerra y a sus consecuencias.
Con el reloj corriendo hacia el martes, la comunidad internacional observa con preocupación si el ultimátum de Washington desemboca en una desescalada o en una nueva fase de confrontación directa con consecuencias imprevisibles para toda la región.
Fuente: 3N







