
Espolea la revuelta, «¡Seguid protestando, la ayuda está en camino!»
Mientras las calles de Irán vuelven poco a poco a la normalidad tras las protestas que han sacudido el país desde finales de diciembre, las autoridades siguen intentando justificar la represión. Los muertos se cuentan por miles y el medio Iran International ha elevado la cifra a al menos 12.000, según una investigación realizada a partir de información de fuentes oficiales, familiares de las víctimas y centros médicos. Sin embargo, el régimen emplea el mismo argumento que viene repitiendo durante días: la violencia no sería consecuencia directa de la actuación de las fuerzas de seguridad, sino del supuesto papel de «terroristas» infiltrados en las movilizaciones. Pese a la versión de Teherán, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha roto el diálogo con los ayatolás y ha avivado las revueltas: «¡Seguid protestando, la ayuda está en camino!».
El inquilino de la Casa Blanca ha endurecido el tono y ha informado este martes de la cancelación de todas las reuniones con las autoridades iraníes «hasta que cesen los asesinatos». Al mismo tiempo, ha animado a quienes siguen protestando en las calles. «¡Tomen el control de sus instituciones! Guarden los nombres de los asesinos y los responsables de los abusos. Pagarán un alto precio», ha advertido en su perfil de Truth Social. Washington afirmó este lunes que «la diplomacia siempre es la primera opción» para Trump, pero que no descarta ninguna alternativa, entre ellas un posible ataque a Irán, cuyo Gobierno reduce a 2.000 el número de manifestantes muertos, según declaró un alto cargo del régimen a la agencia Reuters.
El mandatario estadounidense dio un paso más este lunes al anunciar que EEUU impondrá un arancel del 25% a cualquier país que «haga negocios» con Irán. «Esta orden es inmediata y final», señaló en un mensaje que no ha causado buena impresión en Rusia y China. La portavoz del Ministerio de Exteriores del Kremlin, María Zajárova, ha calificado de «categóricamente inadmisibles» esas amenazas y ha rechazado «los intentos de chantajear a los socios extranjeros de Irán». Pekín ha expresado también su oposición a cualquier sanción unilateral «ilícita» y el portavoz de la embajada china en Washington, Liu Pengyu, ha calificado los aranceles de «coacción» y «presión», al tiempo que ha asegurado que su Gobierno tomará las medidas necesarias para proteger sus derechos e intereses.
Catar dice estar «inmerso» en la mediación
Por su parte, Catar intenta evitar que la tensión desemboque en un enfrentamiento directo. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Majed al Ansari, ha asegurado desde Doha que están «inmersos» en contactos para alcanzar «soluciones pacíficas» entre ambos bandos. «Se mantienen comunicaciones a un ritmo acelerado. Sin duda, somos parte de estas comunicaciones», ha manifestado.
El portavoz ha recordado que un conflicto directo en el actual contexto regional generaría «retos internos y externos» para numerosos países. Catar, que también actúa como mediador en la guerra de Gaza, ha intensificado los contactos después de que su primer ministro y ministro de Exteriores, Mohamed bin Abdelrahmán, mantuviera una llamada con su homólogo iraní, Abás Araqchi. Este había contactado a su vez con el enviado especial de Trump para Oriente Medio y Ucrania, Steve Witkoff, este fin de semana.
Europa prepara nuevas sanciones
Desde Europa, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha afirmado que la UE propondrá «rápidamente» nuevas sanciones contra los responsables de la represión violenta de las protestas. «El creciente número de víctimas en Irán es aterrador», ha escrito en redes sociales, donde ha condenado el uso excesivo de la fuerza y la restricción de libertades. Von der Leyen ha recordado que la UE ya ha incluido a la Guardia Revolucionaria en su régimen de sanciones por violaciones de derechos humanos, lo que implica la congelación de activos y la prohibición de facilitarle recursos económicos.
Al mismo tiempo, varios gobiernos europeos han convocado este martes a los embajadores iraníes en sus respectivos países para denunciar la represión de las fuerzas de seguridad en las protestas. España llamó a consultas al embajador en Madrid, a quien trasladó su «enérgica repulsa y condena», mientras que ha hecho hincapié en que «hay que respetar el derecho de manifestación pacífica», así como la libertad de expresión y comunicación de la población, en referencia al corte de internet desde hace días.
Alemania ha confirmado asimismo que ha citado al embajador iraní en la sede de Exteriores, puesto que «las brutales acciones del régimen contra su propio pueblo son impactantes». El canciller, Friedrich Merz, ha ido todavía más lejos al pronosticar la caída del Ejecutivo iraní «en cuestión de días o semanas». «Un régimen que solo puede mantenerse en el poder a través de la violencia está acabado», ha declarado durante una visita a la India.
El ministro de Exteriores de Francia, Jean Noel Barrot, ha anunciado por su parte ante el Parlamento francés que ha convocado al embajador iraní en París para protestar por la «intolerable, insoportable e inhumana violencia estatal ejercida indiscriminadamente contra manifestantes pacíficos«. «No nos detendremos ahí: no puede haber impunidad para quienes vuelven sus armas contra manifestantes pacíficos», ha afirmado.
El Gobierno italiano ha citado también al embajador iraní al Ministerio de Exteriores para decirle que es «absolutamente inaceptable» que los manifestantes luchen en las calles «pagando un precio muy alto, sufrimiento, cárcel y probablemente tortura«. «El diálogo no significa aceptar pasivamente el espectáculo de un régimen que reprime violentamente a sus propios ciudadanos», ha manifestado en declaraciones recogidas por la cadena de televisión italiana RAI.
El ministro de Exteriores de Países Bajos, David van Weel, ha explicado que ha realizado la misma acción de protesta en «coordinación» con sus socios europeos y ha agregado que su Gobierno «apoya las sanciones europeas contra aquellos que violen los Derechos Humanos en Irán». «Los responsables deben rendir cuentas», ha zanjado. En este mismo sentido se han movilizado los Gobiernos de Portugal, Eslovenia y de Finlandia.
Por su parte, la ministra de Exteriores británica, Yvette Cooper, ha confirmado que su cartera también ha tomado esta misma medida para «exigir a Irán que responda por los terribles informes recibidos», a pesar de que en la víspera transmitió su «total indignación» al respecto a su homólogo iraní, Abbas Araqchi, en una llamada telefónica. Además, ha avanzado sanciones «completas y adicionales» contra Irán. Las medidas se dirigirán contra sectores clave como las finanzas, la energía, el transporte o la informática, vinculados tanto a la escalada nuclear como a la represión interna.
Irán justifica la represión y el corte de internet
El marco argumental del régimen fue reiterado este martes por el embajador de Irán en España, Reza Zabib. En su mensaje ha insistido en que «grupos terroristas» se han aprovechado de las protestas civiles para sembrar la violencia. Según el diplomático, Teherán «reconoce el derecho a la protesta y la libertad de expresión» y, como prueba de ello, «en las últimas dos semanas se ha insistido reiteradamente en ello en los más altos niveles».
Zabib sitúa el punto más crítico de los disturbios entre el 8 y el 10 de enero, fechas en las que, asegura, esos grupos habrían actuado «indebidamente» y con «terribles dimensiones de violencia». Un relato que encaja con el que el Gobierno iraní ha venido sosteniendo desde el inicio de las manifestaciones, alegando que habrían sido aprovechadas desde el exterior para desestabilizar el país y provocar un escenario que sirviera de pretexto para una intervención militar de EEUU.
Ello provocó que las autoridades cortaran las telecomunicaciones durante las protestas, una medida que el ministro de Exteriores iraní ha defendido este martes en una entrevista con la cadena catarí Al Jazeera. En ella, ha asegurado que la interrupción de internet se adoptó después de que el país «se viera amenazado por operaciones terroristas ordenadas desde el extranjero». Según Araqchi, los servicios de seguridad lograron detener en pocos días a «gran parte de estos elementos» y obtener confesiones que apuntarían a pagos a cambio de «actos específicos de sabotaje».
Fuente: 20 Minutos






